Sobre
la mesa humea
la cena, y tú no vienes.
Años atrás saliste, y aún no has vuelto;
tantas cosas se van, tan pocas vuelven,
y otras, aunque parezca que se quedan,
tan dormidas están, o tan ausentes.
Le falta el alma al cuerpo
sentado frente a mí; no se le enciende
el destello que un día sus pupilas
reflejaron al verme.
Qué tristeza de vidas paralelas,
de actitud espectral, indiferente.
Un metro nos separa,
o mil kilómetros de estepa en nieve.
No sé cómo acortar esta distancia;
cenemos en silencio, como siempre.