Duermes como las islas, apacible, flotante
sobre un mar todo tuyo, que a la vez te posee;
duermes como la amante
que, abrazada al amado, no quiere que alboree;
duermes como si el sueño fuera un valle infinito
por el que no te cansas, feliz, de caminar;
duermes como si el mundo fuera un lugar maldito;
duermes como si nunca quisieras despertar.
Brevería Nº 1601
Sueños
Dormido estuve; cada sueño adscrito
al núcleo de la mente fue ligera
burbuja de jabón, fugaz quimera,
ácido aroma de clavel marchito.
Dormido no fui yo; fui manuscrito
que ajena mano errática escribiera;
y hoy recurro al tachado y la tijera,
y en mi verdad tan sólo me ejercito.
Ya no duermo, ni sueño involuntario
marca los cuadros de mi calendario
con proyectos que yo no he decidido.
Despierto estoy. Te sueño cada día,
pero estos sueños son de mi autoría,
firmados con mi nombre y tu apellido.