"Cuando estés de noche en tu alcoba,
aún cuando tengas las puertas y las ventanas cerradas y apagada la
luz, no digas que estás solo: Nunca se está solo". (Epicteto,
50-125 de JC).
Yo
soy la aurora
Vengo a cerrar la
noche, soy la aurora,
y traigo una sonrisa a
tu ventana
que el primer rayo de
mi luz temprana
estampará en tu
frente soñadora.
Alza tu desnudez del
lecho ahora,
y sumérgete en mí,
que la campana
te anuncia alegre con
su voz lejana
la fuga de la sombra
aterradora.
Las visiones nocturnas
han partido,
la soledad se arrastra
en retirada,
y un nuevo sueño
animará tu mente.
El deseo anteriormente
dormido,
te embriagará de
nuevo esta alborada,
y vivirás tan sólo
en el presente.
"He perdido mi gotita de rocío",
dice la flor al cielo del amanecer que ha perdido todas sus
estrellas." (Rabindranath Tagore, 1861-1914)
Yo
soy el día
Te traigo el
resplandor de un nuevo día
fundiendo tu tiniebla
y tus pesares,
y tengo un florilegio
de cantares
para llenarte el alma
de armonía.
He de decirle al sol
que tú eres mía,
porque yo te he
elevado a mis altares,
su reino serán playas
y olivares,
pero el mío será tu
fantasía.
Mi luz te envolverá
en abrazo estrecho,
cálido roce casi
imperceptible,
como el pétalo leve
de una flor.
Y no habré de
sentirme satisfecho
hasta que no resulte
inextinguible
dentro de tí esa luz
y su calor.
"El día que has pasado sin amar es el
más inútil de tu vida". (Omar Khayam, 1037-1123)
Yo
soy la tarde
Voy perdiendo la luz,
ganando el frío,
y avanzando con mano
temblorosa
a la gruta nocturna,
tenebrosa,
donde me abrazará un
sueño sombrío.
Soy una sola gota en
este río
del tiempo, cuyo flujo
no reposa.
Quién pudiera dormir
sobre tu rosa
como una simple gota
de rocío.
Al entrar en el túnel
inquietante
de esta noche, reflejo
de la muerte,
sigue mi rumbo,
quédate a mi lado.
Serás mi amiga, mas
también mi amante,
y aunque a mi vera
yazga un cuerpo inerte,
es sólo a tí a quien
yo duermo abrazado.
"El que por la mañana ha
conseguido conocer la verdad, ya puede morir por la tarde".