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- Invierno
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- Se
apresuró Diciembre, llorando en las esquinas,
- sembrando
de congojas las noches alargadas.
- Rodaban
por las calles los gemidos del viento
- como
ulular sombrío de lúgubre fantasma.
- Vino
Enero arrastrando su gélido capote
- sobre
los yertos miembros del olmo y las acacias,
- y
Febrero nos trajo las heladas auroras,
- el
hielo en el regato, y en los campos la escarcha.
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- Mis
pensamientos iban en busca de una idea,
- mi
corazón cansado no consiguió encontrarla,
- y
el frío de la muerte me clavó su cuchillo,
- y
adormeció mi sangre, y me azotó en la cara.
- Solo,
en un mundo extraño, sin besos ni sonrisas,
- era
invierno en la tierra, y era invierno en el alma.
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-
- Primavera
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- El
tibio sol de Marzo, como amigo en retorno,
- acarició
las cumbres con sus manos de plata.
- Abril
pobló los aires de trinos y plumajes,
- Mayo
nos dió claveles, lirios, rosas y dalias.
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- Su
pie ligero y suave produjo en mi sendero
- la
impresión de una huella frágil e inesperada:
- Encuentro
sin presencia en el mensaje breve
- de
un simple comentario brillando en mi pantalla.
- Nuevos
pasos se oyeron marcando nuevas huellas,
- volaron
las misivas, crecieron las palabras,
- y
un aliento poético revistió nuestras vidas
- con
aromas azules de cariño y nostalgia.
- Fue
una dulce y sincera penetración de espíritus,
- primavera
en la tierra, primavera en el alma.
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- Verano
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- Junio
trajo el misterio febril del plenilunio;
- los
calores de Julio iniciaron su marcha,
- y
la tórrida hoguera de Agosto quemó el aire,
- dejó
secos los ríos, la tierra calcinada.
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- Ella
surgió de pronto poderosa y vibrante,
- con
la pasión ardiente de una orgía de llamas,
- me
envolvió en su regazo, puso fuego en mis venas,
- y
me arrastró en su torno en vertiginosa danza.
- Mis
pasiones alzaron la copa brindadora
- con
un clamor sediento de deseos en alza,
- y
mi cuerpo pulsaba con violentos latidos,
- como
el duro martillo sobre el yunque en la fragua.
- Fue
un torrente ardoroso que me abrasó en su abrazo:
- El
verano en la tierra, y el verano en el alma.
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-
-
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- Otoño
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- Septiembre
es una fiesta de racimos y pámpanos,
- Dionisios
y Bacantes en lúbrica algazara.
- Octubre,
un remolino de hojas secas al viento,
- la
desnudez del árbol, la vida sofocada.
- Y
Noviembre es la muerte de la naturaleza,
- y
el frío que nos clava su garfio en las entrañas.
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- La
ví alejarse un día por el largo sendero,
- su
gentil silueta perdiose en la distancia.
- Y
me quedé tan sólo con un mundo vacío,
- de
pasiones perdidas, vendimias malogradas.
- Un
frío amargo y triste congelaba mi espíritu,
- y
los buitres del miedo siniestros me rondaban.
- Sentí
un dolor de muerte, y me miré a mí mismo
- cargado
con mi propio cadáver a la espalda.
- Un
horizonte oscuro me ofrecía sus fauces:
- Negro
otoño en la tierra, negro otoño en el alma.
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- Los
Angeles, 2 de Abril de 1997
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