Juegos
de arena
He
vuelto a mi niñez, descubridora,
sobre la húmeda arena de la playa,
de tantas formas rústicas
bajo mi torpe mano edificadas.
Volví
a mi juventud, y fue un castillo
rodeado de torres y murallas,
donde el dragón de mi alta fantasía
guardaba a una princesa encadenada.
Luego,
en mi madurez, fue la escultura
yacente de tu cuerpo junto al agua,
tallada por mis manos
en lentitud, en suavidad, en llamas.
Por un momento el mar detuvo el paso,
en respeto a la imagen moldeada,
aupándose las olas para verte,
avanzando hacia ti su espuma blanca.
Lengua del mar, lasciva y pudorosa,
llamando y retirando la llamada,
rondando pies, y muslos, y caderas,
en leve intento de lamida mansa.
Al esculpir mi nombre sobre el vientre,
celoso el viento lo desmoronaba.
¿Qué puedo hacer contra los elementos,
que te destruyen o te me arrebatan?
Toda tú, flor de orillas,
cuya corola mar y viento arrancan,
toda tú fuiste mía,
y la erosión hoy lenta te desgasta.
Tantos juegos de arena destruídos...,
no volveré a la playa.