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Original de
Francisco Alvarez Hidalgo





| Hoy, 11 de marzo de 2004, un atentado terrorista
en los trenes acercándose a la estación de Atocha en Madrid, ha
causado más de 190 muertos y más de 1300 heridos, según la
información de última hora.
Sea el fanatismo seudo nacionalista, o el
fanatismo seudo religioso, se trata de crímenes repugnantes y sin
sentido sobre víctimas inocentes.
Ninguna ideología política o religiosa puede
justificar estas atrocidades. Quienes las ejecutan, sólo merecen
desprecio y un trato equivalente al que ellos dan a sus
víctimas.. |




- Recoge en su
regazo al hijo muerto,
- por odio y
por envidia ejecutado;
- una sombra
callada envuelve su alma,
- y el dolor
apuñala su costado.
- Y esta
escena será multiplicada
- al paso de
Caín, que Dios maldijo;
- y cada madre
seguirá llorando
- la injusta
muerte de su propio hijo.
- Un sin fin
de Marías dolorosas
- surge en la
más diversa geografía,
- en sus
brazos un nuevo Cristo muerto,
- pero en el
alma idéntica agonía.
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- Soneto 1049
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- “Voz
de dolor y canto de gemido,
- y
espíritu de miedo, envuelto en ira...”
- (Fernando
de Herrera)
-
- No
me pidais amor al enemigo
- que
me atraviesa el pecho con su lanza,
- ni
claméis que el sabor de la venganza
- enluta
la razón; hoy me desligo
-
- de
toda tolerancia, y sólo abrigo
- odio
y rencor en súbita alianza;
- agotado
el perdón, sobre mí avanza
- furia
de represión, sed de castigo.
-
- Sobre
las víctimas caerá mi llanto,
- mientras
los ojos hacia Dios levanto,
- incapaz
de entender plan o motivo.
-
- La
libertad sucumbe al fanatismo,
- y
el inocente, incierto de sí mismo,
- en
cuevas de terror yace cautivo.
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- Los
Angeles, 11 de marzo de 2004
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Bajo el hacha cayó, en la sombra
oscura,
donde el sicario oculta su figura,
cobarde ante la luz, como sus dueños.
Arbol talado cae, no retrocede.
Ignora el asesino que se puede
matar al soñador, nunca los sueños.


Oración del terrorista:
Dios no te hizo mi hermano,
Dios es mi fortaleza y mi baluarte,
y porque sé que Dios está conmigo,
por amor de mi Dios he de matarte.


- Y así en cada lugar, y en cada
siglo,
- esta bestia salvaje que es el
hombre,
- mata a los de su especie
- sin conocer o recordar su
nombre.
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