

Original
de

Francisco
Alvarez Hidalgo




Cómo te resquebrajas del deseo,
en soledad, sin recibir ayuda,
ofrenda de mujer, toda desnuda,
Julieta solitaria, sin Romeo.
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Huérfanos son mis besos de tu boca,
y huérfanas mis manos de tu piel;
huérfano estoy de ti, como el pincel
del color que el artista no convoca.
Cada mañana mi ansiedad invoca
tantas razones para serte infiel…
Si tantos libros hay en mi anaquel,
¿por qué uno solo tu memoria evoca?
No quiero releer lo ya leído,
quiero ese libro tuyo y, sumergido
entre sus líneas, conocerte entera.
Quiero estrenar tus páginas, leerte
con ojos, manos, voz, y retenerte;
sin orfandad de ti, sin más espera.
Los Angeles, 26 de agosto de 2001
En la voz de O.S.O. (Huesca, España)
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