Mi refugio
Me resbalo hacia ti cuando me llueve
nostalgia el corazón, luto la vida;
no por hacerte ya desconocida
se me achata o alisa tu relieve.
Ya no pienso en porqués. Todo se mueve
en noria inevitable: La venida,
la permanencia, el júbilo, la herida,
y el adiós con su látigo de nieve.
No sé si abrí la mente al fatalismo,
o me ha ceñido el brazo del cinismo,
mas he aprendido a mantenerme alerta.
Es verdad, me refugio en el recuerdo
porque lo que viví ya no lo pierdo,
mas sin abrir de par en par la puerta.