Desnudos

Me desvisten sus ojos, y los míos
van deshaciendo lúbricos el nudo
del borde de su blusa, y al desnudo
fluyen los senos libres como ríos.

Me desvisten sus manos, desafíos
que mis manos aceptan, y saludo
cada temblor con arrebato mudo,
rozando intimidad y escalofríos.

Y desnudos quedamos, frente a frente,
en atención inmóvil. De repente,
nace un abrazo de infinita calma;

como el aire de abril sobre la rosa,
sobre el ciprés la noche silenciosa...,
y a través de mi cuerpo le di el alma.


6 de marzo de 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 



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