Apenas conocida

Apenas conocida, y casi amada
desde el fondo sediento del deseo;
y en la raíz del alma, un borboteo,
sin saberse si es agua o llamarada.

Agua tal vez de fuente desangrada
rebrotando en inquieto balbuceo;
brasa o fulgor de intenso galanteo
inflamando a través de la mirada.

Tu piel vino primero, la envoltura;
luego se abrió el misterio, que perdura
a pesar de la escarcha y la sequía.

Y hoy que de ti me abraso, en ti me inundo,
eres perenne fuente, ardor fecundo,
íntegramente amada, toda mía.


9 de marzo de 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 



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