Vigor innato

Nadie más solitario y dolorido
que tú, mujer, bajo la luna llena,
o en la tarde bucólica, serena,
descargando en las olas tu gemido.

Llevas el toro del dolor uncido
al yugo que te oprime y te refrena;
arando vas nostalgias en la arena,
pie vacilante, espíritu vencido.

Los reveses de ayer, el alto muro
que hoy te cerca y asfixia, el inseguro,
gris porvenir, no saben desertar.

Pero un vigor innato en ti radica
que surge cuando todo se complica,
y volverá de nuevo a desbordar.



10 de marzo de 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 



Visita mi "Antología de sonetos"



   





Contador de "Sonetos de marzo"



Contador de "Postales poéticas"