Un sólo adiós

Vivo de ti, doliéndome contigo,
derramando tus lágrimas, ya mías;
y sonrío tus propias alegrías,
de tus latidos íntimo testigo.

En multitud perdido, soy amigo
ajeno ya a mis otras compañías,
y amante soy, rodando rebeldías
sobre tu piel de nardo que mendigo.

Ya no tienes, ni yo tengo frontera,
amalgamada en mí de tal manera
que tú eres yo, soy tú, no somos dos.

Si desertar quisiera desairado,
si evadirte intentaras de mi lado,
doble muerte sería un sólo adiós.


15 de marzo de 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

Envía esta página a esas personas
tan especiales en tu vida...
Tu Nombre:
Tu Correo:
Su Nombre:
Su Correo:
Para múltiples envíos, presionar en

Mensaje que deseas enviarle:


Visita mi "Antología de sonetos"



   





Contador de "Sonetos de marzo"



Contador de "Postales poéticas"