Cerrado el libro

Cerrado el libro, déjame que lea
tus páginas de carne temblorosa;
tengo diez ojos, diez, y una gozosa
ansiedad de absorberte cada idea.

Capítulos de espalda que se arquea,
pubis de miel en granazón de rosa,
senos compactos, boca rumorosa
que lúbricos quejidos balbucea.

Ábrete a mí, libro de piel, impreso
por mano ajena, por extraño beso,
voces foráneas, adversaria prensa,

por tantas cosas fuente de tu historia;
cierra por un momento la memoria,
y haz mi lectura de inmersión intensa.


29 de marzo de 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 



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