Yasmín

Sedoso globo de color y pelo,
con ojos de malicia sonriente,
arlequín juguetón desobediente,
voz de alarido de gatita en celo.

Qué súbitas carreras, qué revuelo
de cortinas, que saltos de repente,
eres una amenaza de accidente,
vasos y tazas de la mesa al suelo.

Cascabel de alegría exuberante,
ahora loca, dormida en un instante,
o en mi regazo en paz ronroneando.

Qué suave, placentera compañía,
sobre mi almohada al despertar el día,
tú, mi sonrisa, aunque yo esté llorando.


30 de marzo de 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 



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