Sueño despierto

Tu nombre tañe en mi soñar despierto,
pero enmudece siempre su tañido
en la quietud de mi soñar dormido;
si pienso, vivo estoy; si duermo, muerto.

Pero abrázate a mí cuando no acierto
a pensarte en mi sombra sumergido;
tu recuerdo se habrá restablecido
cuando al alba mis ojos haya abierto.

Será tu imagen esperanzadora
mi primera visión en cada aurora,
y estarás a mi lado, aunque no estés.

Tan real es el sueño que me inspiras
si no duermo, que siento que respiras,
y oigo a mi espalda el eco de tus pies.


30 de marzo de 2003

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 



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