Has venido a través de
las auroras,
y a través de los valles has venido,
ni río, bosque, o mar te ha detenido,
tú, que al pasar, cada rosal desfloras.
Deténgase la rueda
de las horas
en tu reloj y el mío; en mí sumido,
hazme olvidar mi nombre y apellido,
y sólo recordar que me enamoras.
Para ir a ti
desarrollé mis alas,
pero viniste a mí, y en mí te instalas,
irreprimible soy a tu reclamo.
- Por ti abjuré de
todo, en ti me obstino;
si no soy más que un alto en tu camino,
recuerda que soy yo la que te amo.

Francisco Alvarez Hidalgo
31-1-04
|