2786 - Distancia (I)
Eres calor que no me reconforta,
pues extiendo las manos, y no llego.
Tengo frío, y será sentarme al fuego
la única opción que de verdad me importa.
La mente es huracán que me transporta
en espirales de aire hacia tu juego,
pero el tacto pregunta, sordo y ciego,
qué provecho una idea tal le aporta.
El alma yace entre ambos indecisa,
sin saber si esbozar una sonrisa,
teñida del color de la esperanza,
danzar desnuda o deshacerse en llanto.
Y yo, que soy los tres, me desencanto,
con un perfil de brisa en lontananza.
Los Angeles, 6 de noviembre de 2011