-
- Cuando
a tí venga no ha de ser en sueños,
- porque
los sueños dejan
- imágenes
truncadas y placeres pequeños
- que
al extender los brazos me evaden y se alejan.
-
- Vendré
hacia tí en marea irreprimible
- de
sucesivas e insistentes olas,
- arropando
el desnudo de tu piel apacible
- en
espumoso abrazo sobre la arena a solas.
-
- Quizá
venga como ímpetu violento
- danzando
en espirales
- de
huracanado viento
- para
así desflorarte los rosales.
-
- O
será en el empuje del torrente,
- envuelta
en mí y en mí zarandeada,
- arrastrando
tu cuerpo en mi corriente,
- sin
resistencias y sin retirada.
-
- O
es posible que venga sigiloso,
- tigre
en avance lento y decidido,
- y
en salto vigoroso
- cayendo
sobre tí con un rugido.
-
- Pero
quizá me llegue
- como
el hombre de instintos y de amores
- buscando
a la mujer que se me entregue
- con
alma en fuego y cuerpo de temblores.
-
- Y
en su abrazo cerrado, y en sus muslos
abiertos,
- ha
de haber una oferta
- de
placeres dormidos y de sueños despiertos,
- de
secretos al aire, de intención descubierta.
-
- Si
así vengo y te encuentro,
- seré
viento y torrente, seré tigre y marea,
- te
abrirás a mi asalto, y al recibirme dentro
- seré
yo quien te invada, mas tú quien me posea.
-
- Los
Angeles, 2 de Febrero de 1998
-
-
- Al
llegar el momento,
- ha
de llorar la luna con lágrimas de
estrellas
- haciendo
más oscuro en la noche el firmamento,
- pero
serán las tuyas más tristes y más
bellas.
-
- Cuando
llegue el momento se aferrará tu mano
- a
la mía, intentando retenerme a tu vera,
- y
maldiciendo al tiempo, inflexible tirano,
- que
no detuvo el paso en su carrera.
-
- Una
serpiente amarga se enroscará en tu pecho,
- atenazando
el alma con negra incertidumbre.
- Qué
frío habrá en tu lecho,
- qué
sola irás entre la muchedumbre.
-
- Mas
quedará el recuerdo de los días
brillantes,
- de
las noches rojizas
- en
que fuimos amantes,
- y
el fuego estará vivo en las cenizas.
-
- Y
habrá un faro en la costa destellando
- chorros
de luces sobre el mar inquieto,
- penetrando
en las sombras, y aventando
- la
duda oculta y el temor secreto.
-
- Mira
en la oscuridad
- del
sentimiento triste
- el
resplandor, no la fugacidad,
- de
la entrega que dí y que me ofreciste.
-
- Y
cesará la luna
- de
sollozar nostálgicos olvidos,
- porque
no habrá ninguna,
- ninguna
otra mujer en mis gemidos.
-
- Los
Angeles, 2 de Febrero de 1998
-
- Esta
noche no dormiré en tu alcoba.
- por
no ver los fantasmas que detesto
- y
los sombríos monstruos que me espantan.
-
- Cuando
brota tu amor, alguien lo roba;
- Si
mis besos te doy, se pierden presto;
- y
las penas que arranco, otros las plantan.
-
- Hay
un pasado escrito en las paredes
- que
se burla de mí, y me lanza insultos,
- y
aunque cierre los ojos, aún le leo.
-
- Ha
desplegado sobre mí sus redes,
- ha
invadido mi paz con sus tumultos,
- y
me aturde con su repiqueteo.
-
- Tienes
que abandonar esa caverna
- que
un día para tí fue trono y gloria,
- y
que conserva tanta resonancia.
-
- Si
acaso su recuerdo aún te gobierna,
- desentiérrale
ya de la memoria,
- y
déjale perderse en la distancia.
-
- Sal
de tí misma, apréstate a la huída
- sin
volver la mirada hacia el pasado,
- destrozando
los lazos que te amarran.
-
- Hallarás
junto a mí una nueva vida,
- y
en tí habrá paz cuando haya aniquilado
- los
garfios del dolor que te desgarran.
-
- Los
Angeles, 3 de Febrero de 1998
-
- En
mis paredes internas cuelgan trofeos soñados
- de
ambiciones,
- de
ilusiones,
- de
propósitos abiertos, de afanes nunca
logrados.
-
- Desembocan
- como
crueles arroyos en serenidad de lagos,
- vertiendo
inseguridades y diseminando estragos
- que
en el fondo se colocan.
-
- Las
colinas circundantes,
- al
mirarse reflejadas en la superficie tersa,
- se
perciben a sí mismas, no a la realidad
inmersa,
- oyen
la armonía clara, no las notas
discordantes.
-
- Soy
como soy en mí mismo, no sólo como
aparezco,
- si
me has de juzgar, que sea
- no
por lo que tu ojo vea,
- mas
por lo que yo te ofrezco.
-
- A
veces sobre las aguas se agitará la
tormenta,
- pero
habrá paz en el alma;
- y
a veces será la calma
- flotando
sobre el tumulto, soñolienta.
-
- Verás
al pasar que tengo
- la
entrada franca y abierta,
- sólo
has de empujar la puerta
- para
observar cómo vivo y en qué luces me
mantengo.
-
- Pero
si pasas deprisa,
- con
una breve mirada
- dirigida
a la fachada,
- quizá
no veas el llanto camuflado en la sonrisa.
-
- Los
trofeos aparentes
- sean
virtudes o vicios,
- son
atributos ficticios
- en
la ardiente fantasía de las gentes.
-
- Júzgame
por lo que soy,
- por
lo que hago y lo que digo,
- sin
rumores ni sospechas; sólo yo soy mi
testigo;
- soy
como soy, como fui, como ayer, mañana y
hoy.
-
- Los
Angeles, 4 de Febrero de 1998
-
-
- Esta
mañana amanecí a tu lado
- despertando
del sueño a la ilusión;
- y
las alas de la imaginación
- en
manos de ternura he transformado.
-
- Sorprendióme
tu entrada desarmado
- tras
los muros del alma y la razón,
- llevándote
de mí, como ladrón,
- el
sosiego que yo había logrado.
-
- Habiendo
sopesado la evidencia
- de
los actos pasados, que aún cometes,
- tu
culpabilidad se ha decidido.
-
- A
cadena perpetua es la sentencia,
- con
un solo eslabón, dos brazaletes,
- uno
en mí, y sin opción para el olvido.
-
- Los
Angeles, 8 de Febrero de 1998
-
-
- Quiéreme
en marzo, quiéreme en septiembre,
- y
en agosto, y en junio, y en enero,
- y
quiéreme en octubre y en diciembre,
- pero
no en el catorce de febrero.
-
- ¿Por
qué ha de haber para el amor un día,
- rosas,
bombones, bailes o teatro,
- dejando
indiferencia y apatía
- en
los trescientos y sesenta y cuatro?
-
- Hoy
no ha de ser mi amor ni más ni menos
- que
lo fue ayer o lo será mañana;
- si
he de besar tus labios o tus senos,
- lo
quiero hacer cuando me dé la gana.
-
- En
esta fecha mercantilizada,
- en
que el amor es una obligación,
- nada
espero de tí, no esperes nada,
- deja
la regla, adopta la excepción.
-
- Te
buscará mi mano cuando quiera,
- estaré
para tí siempre asequible,
- verano,
otoño, invierno y primavera,
- con
fuerte impulso o toque imperceptible.
Destruye
el plan, arroja el calendario,
- rechaza
la ocasión prefabricada,
- marcha
con paso firme y voluntario,
- y
que nadie distraiga tu mirada.
-
- Y
habrás de responder a quien te diga
- que
debes ser romántica un instante,
- que
hoy has de ser únicamente amiga,
- y
volverás mañana a ser amante.
-
- Olvídame
el catorce enteramente,
- ser
amado este día es un engaño,
- mas
recomienza el quince intensamente,
- y
ámame más y más en todo el año.
-
- Los
Angeles 10 de Febrero de 1998
-
-
- Te
han seguido mi mano y mi mirada
- entre
las sombras y a la luz del día,
- mas
tu sombra en las sombras se perdía,
- y
tu luz quedó al sol difuminada.
-
- Te
busqué al levantarse la alborada,
- en
el silencio y en la melodía,
- en
el gozo y en la melancolía,
- y
sólo encontré mi alma desolada.
-
- En
cada nueva esquina te adivino,
- pienso
hallarte en el próximo recodo,
- siempre
te espero en cada amanecer.
-
- Pero
sigo, incesante peregrino,
- sin
alcanzarte, aunque lo intento todo.
- ¿Por
qué no vienes hacia mi, mujer?
-
- Los
Angeles, 12 de Febrero de 1998
-
-
- Desnúdenme
tus manos lentamente
- sobrenadando
senos y caderas,
- y
desliza tus dedos diligente
- entre
botones, lazos, cremalleras.
-
- Mira
mis ojos y ábreme la blusa,
- y
descuelga los pechos prisioneros,
- que
mi deseo nada te rehusa,
- y
ellos son del deseo mensajeros.
-
- Se
abren a tí como dos rosas tiernas,
- esperando
la lengua en los pezones,
- y
percibo temblores en mis piernas,
- y
un aire abrasador en los pulmones.
-
- No
hay en mi ofrecimiento ambigüedades,
- va
a tí sin desvergüenza o timidez,
- y
aunque con tinte de frivolidades,
- parece
siempre la primera vez.
-
- Besa
con humedad mi boca hambrienta,
- y
haz que ambas lenguas jueguen en contacto,
- no
ha de haber nada a lo que no consienta ,
- mía
es la voluntad, tuyo es el acto.
-
- En
la espalda hay insólitos caminos
- que
mi mano jamás ha transitado,
- y
de tus dedos brotan remolinos
- erizando
la piel de mi costado.
-
- En
breve y delicada sacudida
- mis
hombros de la blusa se desprenden;
- semidesnuda
estoy, y enarde