Original de
 

 

"-
 
Piernas esbeltas, sólidas, forjadas
en danzas ágiles, ángulo agudo,
paréntesis dinámico que pudo
estrecharme en las noches perfumadas
en tenso abrazo, trémulo, desnudo.
XL
-
(Diciembre 1999)
-
Poemas para ser leídos en voz alta
 
Información sobre el autor:
(Click en el nombre)

 

 Francisco Alvarez Hidalgo






Comentarios a los poemas


 
 



 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

frankalva@earthlink.net

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Comentarios a los poemas
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Argos:

Este poema narra los últmimos momentos del perro desde su punto de vista,
desde que su incapacidad física llegó tan repentinamente,
hasta recibir la inyección del veterinario.
Sólo las personas que han tenido mascotas comprenden el lazo
que se establece a lo largo de los años con estos animales,
y lo doloroso que resulta su pérdida.
Vuelve al poema


Adiós, mi compañero:

Es un canto al amigo partido, triste y a la vez esperanzador.
Quizá parezca un poco absurdo, pero en mi fantasía quiero imaginar
un paraíso de animales donde sus espíritus corren libremente,
sin peligros de tráfico, sin rivalidades de especies, y contemplando
a sus antiguos amos desde arriba. Y quizá ese paraíso esté adosado
al cielo de las personas y de los ángeles, con una puertecita
muy pequeña a través de la cual aquellos niños que murieron
sin haber disfrutado la posesión y compañía de una mascota,
pueden salir a gatas y jugar con ellos.
Vuelve al poema


Curiosidad:

Aunque la curiosidad es innata en algunos animales, sobre todo los gatos,
es el hombre el animal que la ha desarrollado hasta convertirse
en investigación científica. Aparte de esto, cuando la curiosidad
declina parece que la vida carece de interés. Es la curiosidad lo que
con frecuencia nos proporciona los sueños, y a veces los destruye,
y cuando la curiosidad desaparece, parece que con ella se va la ilusión y la vida.
Vuelve al poema


Placer:

Hay muchas clases de placeres, pero el mejor placer es
sin duda el placer compartido. A veces la anticipación del placer
puede ser más intensa y poseer más atractivo que el placer mismo.
Pero si la anticipación se alarga indefinidamente
se convierte en frustración o cansancio.
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Serenidad:

En este soneto hay una calma total: Ni siquiera el viento agita
las hojas de los árboles. Todo es paz, tranquilidad, imperturbabilidad.
Vuelve al poema
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Sensualidad:
-
Este soneto es casi lo opuesto del anterior: Hay una tensión vibrante,
una densa expectativa, una agitación que desemboca en pasión arrebatadora.
Vuelve al poema


Distancia:

Siempre valoramos más lo que hemos tenido y perdido,
que lo que aún tenemos y gozamos.
Tal vez debamos vivir cada instante con tal intensidad
que cuando haya pasado no tengamos que
lamentar el no haberlo aprovechado adecuadamente.
Vuelve al poema


Tristeza:

La cita del poeta hispano latino Marcial lo define bien.
A veces la tristeza se utiliza como un medio de conseguir atención.
Las lágrimas de unos han perdido a muchos.
Sin embargo, quien llora en soledad llora de verdad.
Balzac decía: “A corazones heridos, sombra y silencio”.
Y esa sombra y ese silencio parecen convertirse en una noche de mil años.
Sin embargo, parece preferible la tristeza y el dolor a la indiferencia.
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Valor:

Hay una percepción muy extendida y a mi juicio errónea:
Que cualquier persona que sufre es un héroe.
Un rehén político que pasa dias, o meses en poder de terroristas,
no es a mi juicio un héroe, a no ser que se enfrente con ellos.
El heroísmo requiere una acción calculada, o quizá espontánea,
pero decidida voluntariamente. El héroe no es pasivo, sino activo.
Vuelve al poema


Dolor:

El dolor es el alimento del amor; sin dolor, el amor muere.
Hay quien no lo soporta, y hay quien lo prefiere
a la insensibilidad que acompaña a la indiferencia.
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Compañía:

No importa cuantas cosas agradables nos rodeen,
sino no tenemos alguien al lado para compartirlas, carecen de significado.
La cita del principio es del Libro del Génesis.
En esa historia, Adán lo tenía todo....menos compañía.
Y cuando apareció la mujer, exclamó:
“Esta sí que es carne de mi carne y huesos de mis huesos”.
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Soledad I:

Hay una soledad positiva y una soledad negativa.
La soledad que buscamos y la soledad que se nos impone.
La primera es suave, reparadora, y satisface. La segunda es deprimente.
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Lope de Vega:
-
“A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos”
-
Campoamor:
-
“pero es más espantosa todavía
la soledad de dos en compañía”.
-
Esta es la misma clase de soledad que causa la ausencia del ser amado,
aunque con un tinte de dulzura, en oposición al carácter amargo
que causa la presencia del ser a quien ya no se ama.
Vuelve al poema


Esperanza:

Siempre vemos la esperanza como algo maravilloso que nos ayuda
a soportar los problemas del momento presente y nos ofrece una
visión rosada del futuro. Pero si bien lo consideramos,
la esperanza tiene rasgos de sadismo, en cuanto que nos ofrece
siempre lo que no tenemos, y con frecuencia nos mantiene en inmovilidad,
como si el futuro se nos fuera a presentar en bandeja de plata.
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Amor:

Benavente dijo esto del amor: “El verdadero amor, el amor ideal,
el amor del alma, es el que sólo desea la felicidad de la persona amada,
sin exigirle en pago nuestra felicidad”. Pero con frecuencia no estamos
dispuestos a tanto, ya que preferimos recibir a dar,
y sobre todo a dar hasta ese punto de autosacrificio.
En realidad, no se trata de una pérdida de la propia personalidad,
sino en una mutua comunicación o mezcla de ambas.
Alguien también dijo: “ No hay verdadero amor cuando 1+1=2”
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¿Y tú?

La odisea de la mujer casada que un día quizá tuvo la felicidad
al alcance de la mano, pero que ahora se encuentra lejos,
o al menos a una cierta distancia de ella.
También, claro, esto se puede aplicar al hombre casado.
O a la pareja que sin estar casados permanecen juntos.
A veces será una relación en la que el amor no existe ya,
o en la que quizá nunca existió, al menos por una de las partes.
A veces será esa mezcla de amor y aborrecimiento, que le hace a uno
pemanecer al lado del otro quizá por temor a reiniciar una nueva vida,
o quizá porque la parte de amor prevalece sobre la del aborrecimiento.
Y esa persona, ya hombre, ya mujer, incapaz de romper con la situación actual,
tal vez decida recoger algunas de las flores que crecen a la vera de su camino.
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Jefe:

Hmmmm, esto es un arma asesina que estoy seguro será blandida
con gusto por algunos lectores.
Quién más, quién menos, ha tenido o tiene uno de esos jefes arrogantes,
con poco sentido humano, y sólo un gran sentido de su propia importancia.
Naturalmente, ese jefe con frecuencia se encuentra aislado,
porque su actitud inspira no colaboración sino temor quizá,
y con seguridad desprecio. Tal vez quien así se comporta en el lugar del trabajo,
con el látigo de la lengua siempre a punto, encuentra esa misma actitud en casa,
sólo que en reverso.
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Miedo:

Este es el primero de una serie de sonetos que he iniciado sobre condiciones
o estados de ánimo. No sé si los llegaré ha hacer todos,
pero entre ellos están los siguientes temas: Miedo, Gozo, Tristeza, Dolor,
Amor, Soledad, Armonía, Compañía, Valor, Esperanza...
Este soneto hace alusión a dos pesadillas que yo solía tener de niño:
En una de ellas soñaba ir en vuelo, y comenzar a perder altura rápidamente,
sin poder evitarlo. Y en la otra, me encontraba perseguido por alguien,
y mis piernas se hacían más y más pesadas, impidiéndome avanzar con rapidez.
En ambas pesadillas, pero sobre todo en la segunda, despertaba
con las piernas enredadas en las sábanas y envuelto en sudor.
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Escapada:

El sueño de tantas mujeres, de ser arrebatadas por un príncipe
montado en un caballo blanco. Bueno, la imagen del caballo
quizá es un tanto medieval, pero el significado sigue vigente.
La fantasía de la escapada, que tantas veces acude a la mente,
y no es tan frecuente en la realidad. Sin embargo, quienes han tenido
la oportunidad o la suerte de llevarla a cabo, la recordarán toda la vida.
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24 de diciembre:

Poemita breve hecho con la forma métrica del haikú.
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Gozo:
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Aunque el acto de gozar con frecuencia se identifica con el placer,
yo pienso que el gozo más bien radica en el alma así como el placer se
extiende sobre la piel. Con frecuencia ambos caminan juntos de la mano,
pero son distintos en naturaleza, aunque parece que no hay placer
sin gozo ni gozo sin placer.
La palabra ‘gozar’ se ha identificado a veces con la relación sexual:
“La gozó y la abandonó”.
Sin embargo, creo que el gozo en general es algo más etéreo, y menos físico.
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Haikú:

He vuelto a los Haikú, quizá por la misma razón aducida antes,
es decir, la pereza mental. Estos poemitas a veces requieren más esfuerzo
de lo que parece, pero con frecuencia no resultan difíciles.
No siempre me atengo a las normas japonesas de que la
primera parte sea una observación de la naturaleza, sobre todo relacionado
con las cuatro estaciones, y la segunda parte una reflexión personal,
o algo que nos haga meditar un poquito.  Pero lo que si intento a veces es
dar una doble interpretación al último verso. Por ejemplo, en el número 23:
Otoño enfría
los álamos desnudos,
tú, mi alegría.
El tercer verso puede interpretarse: En la tristeza y el frío del otoño encuentro en tí mi alegría.
O bien: Como el otoño enfría los álamos, así enfrías o destruyes tú mi alegría.
Pero no uso esta doble interpretación con frecuencia, sólo de vez en cuando.
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Padre de mis hijos:

Hay mujeres que consideran a su pareja no como esposo,
sino simplemente como el padre de los hijos. La intimidad ha desaparecido,
o se ha convertido en una rutina, la comunicación se ha reducido a
los asuntos más banales, y quizá el amor ha muerto,
o al menos duerme en el sótano del alma.
No fue así al principio. Pero la vida produjo un cambio lento y en la mayoría
de los casos irreversible. La esposa no se siente con el valor necesario
para adoptar un cambio radical. O quizá la familia es un lazo demasiado
fuerte para romperlo. En esta situación no es raro que abra su imaginación
a la posibilidad de salidas temporales, ya que la salida definitiva parece estar descartada.
Claro que aunque el poema esté escrito desde el punto
de vista de la mujer, no quiere decir que se limite a ella.
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Soledad sonora:

Es casi un corolario del anterior.
Los versos de San Juan de la Cruz son paradójicos,
y parecen ser una contradicción a primera vista. Pero si bien se mira, no lo son.
En el comienzo del amor, la pareja tiende a encerrarse en sí misma,
para disfrutarse más. Y esas voces, murmullos, melodías
que parecen surgir del corazón, es algo que sólo los dos escuchan,
es una música callada.
Pero cuando la ruptura llega, y el amante se queda sólo,
esa soledad no significa calma, retiro, paz, sino todo lo contrario:
Hay gritos desesperados que brotan del corazón, y que sólo el que los emite escucha.
Es una soledad sonora.
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