Original de




    Oh, cómo surco el mar en tu bajel, 
    yo, capitán seguro sobre el puente, 
    yo, adosado a la espuma de tu piel, 
    yo, absorbiendo la brisa en ti latente. 

    No necesito en esta singladura 
    ni brújula ni estrella que me guíe, 
    sólo una cierta dosis de locura 
    que me haga zozobrar o me extravíe. 

 

XLI

(Enero 2000)

Poemas para ser leídos en voz alta


Información sobre el autor:
(Click en el nombre)
 Francisco Alvarez Hidalgo



Comentarios a los poemas



 
 

 

Breverías de Enero    (521-532)

Cuerpo y alma
Fugaz encuentro 
Haikú (59-84)
Simbiosis 
Nada cambia 
Total abrazo  
Reciprocidad 
El eco de tu voz 
Tus manos 
Celos 
Año nuevo  
Divergencias  
Delicadamente 
Decididamente 
Euforia 
Recriminación  
Círculo cuadrado  
Forastero 
Madre Naturaleza 
Defensiva     
Lejanía       
En vela     
Islas  
Besos dormidos 





   

521 
Mis versos se arremolinan 
dentro de mí en confusión; 
han tomado posesión 
de mi mente, y me conminan 
a liberarlos. Dominan 
mi voluntad de tal suerte 
que no puedo hacerme fuerte, 
e incapaz de resistirlos, 
me compelen a escribirlos 
y así la mano los vierte. 
 

522 
¿Podrá esta mujer de hielo 
provocar una pasión? 
Podrá hablar a la razón 
con ambos pies en el suelo, 
pero para alzar el vuelo 
debe hablar al corazón. 
 

523 
Abre la blusa, amiga, que los labios sedientos 
tras eróticos jugos hacia los senos van; 
recoge mi cabeza, y ábrete a otros intentos, 
que en tus zonas oscuras mis dedos danzarán. 

Y si tus labios tienden a ser exploradores, 
y preceden tus manos donde ellos han de ir, 
tendrás en tus mejillas mis manos, con temblores, 
y absorberás el ansia que tengo de agredir. 
 

524 
Quieres firmar la paz con la violencia, 
forzarme a sumisión sin convencerme, 
quedar armado mientras quedo inerme, 
perpetuarme en tu zona de influencia. 

Mas sólo aceptaré la fuerza franca 
que reside en las lanzas de la mente; 
si hay dos riberas y hay que hacer un puente, 
la construcción de cada lado arranca. 

 
525 
Al recordar lejanas alegrías 
no parezco vibrar como vibré; 
y si recuerdo el llanto de otros días, 
duele lo mismo que cuando lloré. 
 

526 
Déjame tener tu rosa, 
que si la deshoja el viento 
habré perdido el momento 
de tenerla cuando hermosa. 
Hoy fragante y temblorosa, 
y en mi mano estremecida, 
tendrá plenitud de vida; 
mas si vacila, recuerde 
que a veces quien tarda, pierde, 
y quien no recibe, olvida. 
 

527 
De la esperanza es el temor hermano, 
y en el camino al porvenir sucede 
que ambos marchan unidos de la mano, 
y si ella se adelanta, él retrocede. 
 

528 
Si entre las multitudes aún hay una 
mujer que no haya amado todavia, 
juzgaré mi existencia tan vacía 
cual si no hubiera amado aún a ninguna. 
 

529 
Quisiera una esperanza con amplitud de mares, 
y sólido cimiento que no se estremeciera; 
pero la vida es corta, y entre tantos azares 
la esperanza sucumbe... Quién nos la devolviera.... 
 

530 
El hombre, ser absurdo de hondas contradicciones, 
compendio de ideales y de materialismo, 
de tristes desengaños y alegres ilusiones, 
de un amor absorbente y de múltiples pasiones, 
un ser en desacuerdo total consigo mismo. 

 
531 
Abrázame en el seno de las olas, 
y surcaré las olas de tus senos; 
rozarán los delfines con sus colas 
tus muslos de marfil, y entre ellos llenos 
de temblores estrecharás los míos, 
vibrando de avidez y escalofríos. 
 

532 
Oh, cómo surco el mar en tu bajel, 
yo, capitán seguro sobre el puente, 
yo, adosado a la espuma de tu piel, 
yo, absorbiendo la brisa en ti latente. 

No necesito en esta singladura 
ni brújula ni estrella que me guíe, 
sólo una cierta dosis de locura 
que me haga zozobrar o me extravíe. 
 
(Indice)  

 

 

 

Cuerpo y alma 

Porque sus almas han de amar sin cuerpo 
envidia tiene el cielo de la tierra; 
y sin miradas que su luz reflejen 
sollozan en la noche las estrellas; 
las lágrimas sin ojos de la lluvia 
caen sin cesar, filtrándose en la arena, 
global lamento que perciben todos, 
y todos miran con indiferencia. 

No me des un amor de ángel etéreo, 
que mis sentidos a volar se niegan; 
desciende sobre mí en peso y volumen, 
y abraza, y acaricia, y muerde, y besa. 
Deja a mis ojos reflejar los tuyos, 
y absorberé la luz que en ellos tiembla, 
vínculo de tu espíritu a tu cuerpo, 
ligadura de nuestra convivencia. 

Y si esa luz se amortiguara un día, 
y sobre ellos flotara húmeda niebla, 
revitalizaré tus energías 
y me darás una sonrisa nueva. 

Los Angeles, 16 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

 

Fugaz encuentro 

Clavadas en el alma las palabras 
escuchadas un día, me salpican 
de sangre una vez más, bajo el martillo 
blandido por mi amante en lejanía. 

Quise aislar del futuro nuestro instante, 
desnudo de proyecto y despedida, 
y anclar las realidades del contacto 
a las escasas horas aquel día. 
Y le rogué que no se enamorara, 
pero al profundizar en su pupila 
supe que ya era tarde, que su abrazo 
no era de carne, sino de alma viva. 
Y no insistí...Pude observar la arena 
desmenuzando el tiempo en la clepsidra, 
y era su corazón una ventosa 
que a través de ambas pieles me absorbía. 

Temblé por ella, en soledad mañana, 
dormido el gozo al despertar la herida. 
Y me dijo: “No temas. Hoy es nuestro. 
Mañana no es de nadie todavía.” 

Y la dejé fluir sobre mi cuerpo, 
en persistente, universal caricia. 

“Un día habrás de amar, y ser amada, 
recuérdame, mujer, en ese día.” 

“Aunque llegue el amor, dejaré abierta 
mi puerta para ti toda la vida”. 

Y partió hacia su vida rutinaria 
con una lágrima en la tarde tibia, 
y volví a mis afanes anodinos, 
pretendiendo esbozar una sonrisa. 

Pasó la cabalgata de los meses, 
racimos, nieves, rosas y gavillas, 
y el eco de un portazo en la distancia 
heló mi sangre y me dejó una espina. 

Clavadas en el alma las palabras 
escuchadas un día, me salpican 
de sangre una vez más, bajo el martillo 
blandido por mi amante en lejanía. 

“Aunque llegue el amor, dejaré abierta 
mi puerta para ti toda la vida”. 

Cerrada está. Lo había anticipado. 
Pero el alma recuerda más que olvida. 

Los Angeles, 19 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

Haikú 
 
    El Haikú relaciona una impresión de la naturaleza 
    con otra de la condición humana, 
    en forma tal que invita a la meditación.  

59 
Frío y nublado, 
duermen las hojas secas. 
Estoy cansado. 

60 
El sauce espera 
que el arroyo le peine 
la cabellera. 

61  
Sombra callada, 
te despierta la aurora 
sobresaltada. 

62 
Bajo los pinos 
del verano me olvido 
de que hay caminos. 

63 
Vivo en el puente 
de su lado a tu lado 
constantemente. 

64 
Se ha helado el río, 
encadenando el agua. 
Yo preso y frío. 

65 
La luz se moja 
de lluvia, y palidece. 
Sombra. Congoja. 

66 
Rasga el arado 
la carne de la tierra. 
En tí he sembrado. 

67 
Sobre las tejas 
tararea la lluvia 
múltiples quejas. 

68 
Tanto se extiende 
por la tarde mi sombra..., 
mas no me ofende. 

69 
Cayó la encina, 
ayer vida robusta, 
hoy sólo ruina. 

70 
Campos de trigo, 
tímidas amapolas. 
¿Tan sólo amigo? 

71 
Llena la pena 
tres inviernos, y el gozo 
un día llena. 
 

72 
En los pinares, 
bullicio de cigarras. 
Siesta. Cantares. 

73 
Inmóvil, leve, 
el ruiseñor vacila, 
y al fin se atreve. 

74 
Se ha amotinado 
una nube en la noche. 
Cielo quebrado. 

75 
Dormita el fuego, 
se despereza el humo; 
dulce sosiego. 

76 
Tantos placeres 
perdidos..., tantos hombres, 
tantas mujeres... 

77 
En la barranca 
deja de ser la nieve, 
como tú, blanca. 

78 
La piedra baña 
su aspereza en el río; 
no lo acompaña. 

79 
Costa escarpada 
que las olas azotan; 
escudo, espada. 

80 
La zorra espera; 
hay más logro en la astucia 
que a la carrera. 

81 
Rosa y espinas; 
belleza y decepciones, 
fieles vecinas. 
 
82 
La hiedra enlaza 
la cintura del roble, 
que no rechaza. 

83 
Agua y arena, 
mutuamente oprimidos, 
frágil cadena. 

84 
Croan las ranas 
a las primeras luces; 
frías mañanas. 
 

Los Angeles, 22 de enero de 2000
(Indice)       (Comentario)

 

310 – Simbiosis 

Tú no eres tú, pues ya eres sólo mía, 
y yo ya no soy yo, de tí impregnado; 
éramos dos, pero hemos superado 
la individualidad que dividía. 

Llegaste a mí en discreta melodía 
de imperceptible ritmo delicado, 
y a la vez en tumulto alborotado: 
En sumisión y abierta rebeldía. 

Y me hallaste sereno, y excitable, 
como tú suave, como tú implacable, 
y en mí incrustada se quedó tu vida. 

Ya somos unidad indivisible, 
ambos la misma risa irresistible, 
ambos sangrando por la misma herida. 

Los Angeles, 10 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

311 - Nada cambia 

Si renovar la vida yo pudiera, 
si emprendiera de nuevo mi camino, 
tal vez sería el mismo peregrino 
que idénticos errores cometiera. 

Dispuesto a suprimir cada frontera, 
perseguidor de todo desatino, 
quizá me viera apático y cansino 
levantando en mi entorno otra barrera. 

Que así es la raza humana, inquisitiva 
y emprendedora un día, otro pasiva, 
innovadora ayer, hoy rutinaria; 

en avance constante, tropezando 
siempre en la misma piedra, y alegando 
que la fortuna le ha sido adversaria. 

Los Angeles, 12 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

312 - Total abrazo 

Te pienso como espacio circundante, 
mi dimensión, mi límite, mi encierro, 
a cuyo ámbito ardiente me destierro, 
de naves de alto bordo ex navegante. 

Ignoro el vocerío discordante 
y a tu quietud sentimental me aferro, 
que lima la aspereza de mi hierro, 
por ella más bruñido y más vibrante. 

Me veo ya estrechado en el abrazo 
perenne de tu cósmico regazo, 
y en sus rayos de luz he de quedar. 

Inmerso en ti, sin sombras, sin recelos, 
cuerpos y almas en cauces paralelos 
que desembocan en el mismo mar. 

Los Angeles, 13 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

313 - Reciprocidad 

Libres tus manos a mis manos guíen, 
si en tus íntimas zonas titubean; 
pues quienes tus regiones merodean, 
tal vez ineptamente se desvíen. 

Los ojos a los ojos desafíen 
y en indudable transparencia lean 
cuanto ambas partes piensan y desean, 
mientras los labios besan y sonríen. 

Y los temblores de la piel unida 
a la otra piel vibrante, estremecida, 
desencadenarán tal paroxismo, 

que nublando el reflejo de la mente, 
parecerá flotar seminconsciente 
en la marea azul del erotismo. 

Los Angeles, 13 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario)  
 

314 - El eco de su voz 

Me declaró su amor, sin esculpirlo 
en lápida de mármol perdurable; 
y su voz, inocente y entrañable, 
se evaporó al momento de decirlo. 

El aire recogió el eco al oírlo, 
repitiéndolo en ciclo interminable, 
pero el final llegaba inevitable, 
y un día terminó de repetirlo. 

Quedé a la escucha, como quien espera 
que la brisa de nuevo devolviera 
el melódico tono de su voz. 

Vino la noche, sucedió la aurora, 
y la brisa llegó acariciadora… 
y se alejó de mí, muda y veloz. 

Los Angeles, 14 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

315 - Tus manos 

Ah, las manos, tus manos, cómo extraño 
la suavidad, la firme contextura, 
su roce de caderas y cintura, 
y los sondeos íntimos del baño. 

Intento duplicar cada peldaño 
trepando palmo a palmo mi estatura, 
y al ver que no eres tú quien lo procura 
me siento causa de mi propio engaño. 

Vuelvan tus manos, ráfagas febriles, 
a alborotar mis senos juveniles, 
a suscitar sobre mi piel temblores. 

Toca, acaricia, explora, roza, exprime, 
que el cuerpo clama cuando el alma gime, 
y mis gemidos son desgarradores. 

Los Angeles, 14 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

Celos 

Surgiendo de entre las sombras, 
torvos fantasmas oscuros, 
me persiguen, me rodean, 
en el silencio nocturno. 
Ni sé de dónde proceden 
ni identifico a ninguno; 
pero todos me confrontan 
alzando voces y puños, 
siendo enemigo de nadie, 
y amante tan sólo tuyo. 

Su proximidad me agobia, 
y me aturden con insultos. 
Gritan que ya no eres mía, 
que ha pasado ya mi turno, 
que el fuego que en tí encendí 
languidece hoy moribundo. 
Me encuentro de tí excluído, 
perdido sin tí, desnudo, 
al alzar entre nosotros 
la inseguridad un muro. 
Ya no tengo la energía 
para demolerlo, y sufro 
sabiéndote al otro lado, 
sin poder sentir tu pulso. 

Alza tu voz y tu vuelo 
como una columna de humo, 
y desciende como el ángel 
del exterminio a mi mundo, 
y aniquila estos espectros 
silenciando su tumulto. 

Y sigue siendo mi amante, 
como soy yo amante tuyo. 

Los Angeles, 15 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario)   
 

304 – Año nuevo 

Al fin sonaron doce en la campana, 
y abrióse entre los dos años el puente; 
miré a ambos lados: Nada diferente, 
ver ayer es ver hoy y es ver mañana. 

Nada cambia en la vida cotidiana, 
agua que arrastra el río en su corriente, 
ya con murmullo claro y sonriente, 
o con las lágrimas que el duelo hilvana. 

Y así vamos al mar, con paso lento, 
retardando en meandros el momento 
de nuestra propia desembocadura. 

O quizá en rapidez de torrentera, 
indiferentes a cada ribera 
que al pasar nos ofrece su hermosura. 

Los Angeles, 2 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

305 - Divergencias 

Estoy despedazado por las quejas 
que a diario taladran mis oídos; 
no descienden mis párpados dormidos, 
quieren cerrarse, pero no los dejas. 

Aunque en mis ojos ya no te reflejas, 
y he perdido el pulsar de tus latidos, 
los reproches aún dejan ateridos 
los ángulos del alma, ahora entre rejas. 

Porque soy de mí mismo prisionero, 
que hace tiempo te amé, y aún hoy te quiero, 
sin la furia de entonces, de algún modo. 

Este lazo tan débil que aún nos liga 
en lugar de acercarnos, sólo obliga, 
y si se rompe un día, hundirá todo. 

Los Angeles, 3 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario)   
 

306 - Delicadamente 

No ama tanto quien clava la mirada 
como quien la desliza acariciante; 
si uno es la fresca brisa susurrante, 
el otro es la ventisca alborotada. 

Dadme la blanda luz de la alborada, 
más que el rayo del día fulgurante; 
y antes que la carrera sofocante, 
la elegancia de tímida pisada. 

Si has de venir a mí, ven con la calma 
temerosa de desvelar el alma, 
con voz de terciopelo, con candor. 

Yo iré a tí en el silencio sosegado 
que a tus pies se reclina abandonado, 
y en la suave fragancia de la flor. 

Los Angeles, 4 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

307 - Decididamente 

Irrumpe en la marisma de mi vida 
con la ferocidad de la tormenta, 
más seductora cuanto más violenta, 
más atractiva cuanto más temida. 

Ven con grito de guerra, enardecida, 
e impulso arrollador que no consienta 
vacilación ni en tí ni en mí, y atenta 
sólo a vencerme y a quedar vencida. 

Iré con paso firme, a la carrera, 
ni habrá defensa en mí ni en tí barrera 
que impida o dificulte nuestro encuentro. 

Lanzándonos los dos al abordaje, 
montaremos el íntimo engranaje 
que acoplará mi centro con tu centro. 

Los Angeles, 4 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

308 - Euforia 

Nace el milagro azul del nuevo día, 
replegando la sombra su tristeza, 
y la canción de la naturaleza 
estrena renovada melodía. 

Vástagos ciegos de la fantasía, 
los sueños, utopía y gentileza, 
recobran la visión, y la belleza 
del medio ambiente a su soñar se alía. 

Qué espléndida es la vida, qué radiante. 
Cada piedra en la tierra es un diamante, 
un nacimiento cada amanecer. 

Fluye el amor en ambas direcciones, 
habla la mente sin forzar razones, 
y la tarde se niega a oscurecer. 

Los Angeles, 5 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

 

309 - Recriminación 

Círculo de caviar y aperitivo, 
de abrigo de visón y petulancia, 
que embozado en abúlica ignorancia 
cadáver eres que se piensa vivo. 

Un mundo atroz hay junto a ti, cautivo 
de su propia indigente circunstancia, 
de niños sin niñez, que de la infancia 
pasaron a la industria y al cultivo. 

Un mundo de esqueletos trashumantes 
con la angustia del hambre en los semblantes, 
y sin más voluntad que de morir. 

Un mundo de congoja, miserable, 
del que sólo tu estilo es responsable, 
que otros nutren a fuerza de sufrir. 

Los Angeles, 5 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

310 - Círculo cuadrado 

El amor es un círculo cuadrado, 
aleación de gozo y desventura, 
mezcla de mansedumbre y amargura, 
de corazón en paz y atribulado. 

Gime afligido, canta alborozado, 
piensa morir y a su pesar perdura, 
es blando y revestido de armadura, 
ve a un tiempo el cielo azul y encapotado. 

Encadenado a sus contradicciones, 
desdeña por igual ruego y razones, 
no sabe lo que tiene o lo que quiere. 

Puede ser brisa que invisible besa, 
oferta puede ser, o bien promesa, 
o tal vez hierro que implacable hiere. 

Los Angeles, 7 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

 

Forastero 

Todos pasan de largo, sin ver que hay una oferta 
de senos entreabiertos  y de besos en flor; 
todos pasan de largo, sin llamar a la puerta, 
y yo sola, vestida de mi propio calor. 

Estas manos ociosas de otra piel necesitan, 
y mi piel de otra mano que erótica me explore; 
que las rosas que llevo en el cuerpo se marchitan 
sin el apasionado tacto que las desflore. 

Me acribillan los siete puñales del deseo 
rasgándome la entraña que tú rasgar debieras, 
tú, ser desconocido, que ni siento ni veo, 
a quien tanto daría por poco que me dieras. 

Qué juventud tan larga, viniendo de tan lejos, 
hasta el umbral remoto de mi edad extendida; 
pero sus arrebatos, aunque no se hagan viejos, 
¿de qué sirven, viviendo en soledad la vida? 

Se me desborda el alma con fuerza arrolladora 
y ni sé contenerla, ni contenerla quiero; 
debo volcarme en alguien aunque al llegar la aurora 
recoja su equipaje y prosiga su sendero. 

Manos extrañas, muslos cálidos y vibrantes, 
húmedos labios tersos, singlad mi superficie, 
alta está la marea, navegad incesantes, 
y que este mi oleaje os envuelva y acaricie. 

Venid, llegad, dejadme derramada y repleta 
del ímpetu y la savia, del afán y el ardor, 
arrancadme este anhelo, que me siento incompleta 
con tanto amor a punto, sin hacer el amor. 

Si espero y desespero sin oir vuestro paso, 
o si vuestra pisada lleva un eco distante, 
¿será que vivo aislada en la cueva del fracaso, 
donde sólo en mis sueños tiene ser el amante? 

Ay, cómo van los días sin cesar desgranando 
su rosario de cuentas, inexorablemente, 
y el fuego de mis venas se va autodevorando 
porque tú, forastero, no te has hecho presente. 

Los Angeles, 22 de diciembre de 1999 
(Indice)       (Comentario) 
 

 

Madre Naturaleza 
 

A mis amigos/as venezolanos, en solidaridad 
por los recientes desastres en su país. 

Qué bella y qué alevosa, madre Naturaleza, 
sirena entre las rocas elevando tu canto 
de serena dulzura, frescor y gentileza, 
y reventando en furia, indiferente al llanto. 

¿De qué sirve al arroyo su murmullo apacible, 
para qué la solemne marcha triunfal del río, 
si despiertas un día rencorosa, irascible, 
reventando sus cauces bajo un cielo sombrío? 

Madre Naturaleza, virgen y prostituta, 
que germinas el campo, y arrasas el poblado, 
que doras las espigas y maduras la fruta, 
y arrancas la esperanza de quien los ha sembrado. 

Madre Naturaleza, que das un cielo terso 
a quien requiere lluvia de frescor fecundante, 
y otro día desatas con instinto perverso 
tu rebaño de nubes en tormenta incesante. 

Canaliza tus fuerzas, que ese ímpetu salvaje 
destruye la belleza que a tí misma te diste, 
y al arrasar las vidas que pueblan tu paisaje 
coronará tu frente la miseria más triste. 

Madre Naturaleza, cruel y vengativa, 
vomitando en las aguas cristalinas el lodo 
que estrangula y sepulta la sonrisa festiva 
de quienes se perdieron, de quien lo perdió todo. 

Madre de la injusticia, que en el débil te ensañas, 
y con frecuencia ignoras o respetas al fuerte, 
aplastando a tu paso las míseras cabañas 
y sembrando cosecha fructífera de muerte. 

A los hombres he visto de incrédula mirada, 
y a las madres dolientes en callado gemido, 
y a los niños desnudos, cuya vida truncada 
desvanece el recuerdo de quiénes son o han sido. 

Madre de los desastres, de trágicos destinos, 
tal vez envanecida por cantos de poetas 
que ven noches de luna, nostálgicos caminos, 
idílicos rumores, románticas siluetas. 

Ebria del vino añejo de tu vana arrogancia 
no controlas los negros brutos de tu cuadriga, 
y desbocados corren en franca discordancia; 
oh, amante de otros tiempos, hoy amarga enemiga. 
  
Levántate de nuevo con la clara sonrisa 
de un sol tibio que traiga la bíblica paloma 
con su rama de olivo, y el soplo de la brisa 
devuelva a la campiña su primitivo aroma. 

Los Angeles, 21 de diciembre de 1999 
(Indice)       (Comentario) 
 

301 - Defensiva 

Si tuvieras el alma de cristal 
filtraría mis ojos en tu esencia, 
y desnuda, en la más pura inocencia, 
te vería en tu forma original. 

Pero si el alma tienes de metal, 
rígida, fría, sólo tu apariencia 
percibiré, sin luz, sin transparencia, 
un tú inarmónico y superficial. 

Si vestida de yelmo y de coraza 
vienes a mí, cuando mi amor te abraza 
herido quedará por tu dureza.. 

Renuncia a tan inútiles defensas, 
que mantener cautivo lo que piensas 
denota soledad más que firmeza. 

Los Angeles, 23 de diciembre de 1999 
(Indice)       (Comentario) 

 
 

302 - Lejanía 

Mi cuerpo anoche quiso estar contigo, 
pues aunque siempre estás en mí presente, 
fue, faltando el contacto, insuficiente, 
como si en vez de amante fuera amigo. 

Y tuve frío; me faltó el abrigo 
de tu piel a mis miembros adyacente; 
y en mi soñar quise tender un puente 
que pudieras cruzar y estar conmigo. 

Este vivir sin tí me martiriza; 
eres el manantial que se desliza 
cuya agua fresca no puedo beber. 

Algo que está tan cerca y tan lejano, 
que lo siento al alcance de la mano 
y tal vez no me va a pertenecer. 

Los Angeles, 26 de diciembre de 1999 
(Indice)       (Comentario) 

 
 

303 - En vela 

No duermas hoy, vela conmigo, aumenta 
tu hechizo, que de noche me sostiene; 
un nubarrón plomizo hacia mí viene 
y en descarga de lágrimas revienta. 

Tu cercanía emocional ahuyenta 
los trasgos de las sombras, y mantiene 
tal sosiego a mi lado, que detiene 
el avance frontal de la tormenta. 

Aunque tu cuerpo esté a miles de millas, 
te tendré acurrucada en mis rodillas, 
en invisible abrazo en torno a mí. 

Y tus ojos, tan lejos, tan cercanos, 
recorrerán mi piel como dos manos, 
y así lo harán mis ojos para tí. 

Los Angeles, 27 de diciembre de 1999 
(Indice)       (Comentario) 

 
 

Islas 

Clavados en azul, somos islotes 
sin más contacto que señales de humo; 
conscientes de mil vidas, solitarios, 
sin partir de nosotros, vagabundos, 
como veleros en periplo eterno, 
y anclados en la bruma del crepúsculo. 
Inmóviles viajeros, embebidos 
en la cacofonía del tumulto 
de la ciudad lejana, y en la calma 
de la aldea dormida en su refugio, 
cuyas voces sin lenguas nos confían 
sus ansiedades en lenguaje mudo. 
Cuántas almas llorando en lontananza 
soledades amargas, infortunios, 
tendiendo manos, esperando besos, 
abriendo sus deseos más ocultos. 
Y el espíritu hermano, compatible, 
que a nuestro lado aparecer no pudo, 
se perfila sincero y cristalino 
a la distancia cruel de medio mundo. 
Somos islas perdidas, y no hay barcos, 
yo en mi mar verdiazul, y tú en el tuyo. 

Los Angeles, 30 de diciembre de 1999 
(Indice)       (Comentario) 

 

Besos dormidos 

Vendrán los besos, y traerán silencio, 
y nos preguntaremos quiénes somos, 
dónde nos conocimos, qué buscamos, 
y tal vez nos respondan nuestros ojos, 
ignorantes del miedo a la palabra, 
pues la verdad les grita desde el fondo. 
Y al mirarnos, habrá una luz recóndita 
de tibio colorido melancólico, 
que abrirá perspectivas imprevistas, 
y que será en sí misma testimonio 
de algo que fue, que ya es insostenible, 
tan quimérico como el unicornio. 

Ayer los besos, aunque amortiguados, 
llevaban un clamor de intenso gozo, 
entretejían lágrimas y risas 
en verdes primaveras y en otoños, 
calendario de pétalos dormidos, 
dormido el tiempo sobre nuestros rostros. 

¿Qué sucedió? Tal vez una mañana, 
a la orilla del río, entre los olmos, 
se despertó la niebla del cansancio, 
y repobló el paisaje de abandono. 
Y los besos se fueron marchitando, 
sin casi percibirlo, sin sollozos. 
Y hoy sólo son costumbre, su arrebato 
en retirada triste, sin retorno. 
Es hora de partir; se fue la magia, 
el temblor está en calma, el amor prófugo, 
los besos silenciosos, tan dormidos 
que no despertarán..., como nosotros. 

Los Angeles, 30 de diciembre de 1999 
(Indice)       (Comentario) 
 



 



El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.


Te invito a conocer toda mi producción:

 

 

Si el "banner" anterior no se abriera

Haz "click" en este Enlace

Copyright/Derechos de autor

 

 




Comentarios a los poemas


Cuerpo y alma:
Cuantos navegan por internet y han caído en cierto tipo de relación amorosa
comprenden las frustraciones del amor sin contacto físico.
El amor puramente emocional, sin sensaciones, parecerá bello,
pero está destinado en la mayoría de los casos a languidecer y morir.
El amor, como el fuego, necesita combustible.
Vuelve al poema


Fugaz encuentro:
Dos amantes, cada uno de ellos encadenado a su propia vida,
tienen un encuentro furtivo.
La consigna es de no enamorarse, a pesar de la fuerte atracción entre ambos.
Pero ella sucumbe. A la hora de la despedida ella promete mantener
siempre abierta la posibilidad de otro encuentro,
cualesquiera que sean las incidencias de la vida.
Un día, sin embargo, ella se enamora de otro,
y se aleja irremediablemente de su amante de un día.
Vuelve al poema


Haikú:
El Haikú es una forma poética muy peculiar, no ya por su brevedad,
sino por su contenido. Tiene dos partes fundamentales:
En la primera se describe una impresión de la naturaleza
y en la segunda se relaciona esa impresion con otra similar
de la condición humana, invitando a la meditación.
Yo en ocasiones prescindo del segundo elemento al menos de una forma directa,
aunque aún en esas ocasiones se percibe la conexion de la
observación de la naturaleza con similares situaciones del espíritu.
Vuelve al poema


Simbiosis:
Este es un término biológico que se refiere a la asociacion entre dos
organismos con mutuo beneficio para la supervivencia de ambos.
Y en las relaciones humanas ocurre algo parecido, en que uno depende del otro,
casi hasta transformarse en el otro.
Quizá he llevado la imagen a un extremo, pero la idea me gustó.
Vuelve al poema


Nada cambia:
A veces nos parece que todo es lo mismo que era, y en otras ocasiones
creemos que todo cambia constantemente. Me recuerda las teorías
de los filósofos griegos Parménides (‘nada cambia’)
y Heráclito (‘todo es un cambio constante: No te bañas dos veces en el mismo río’).
En la vida hay muchas cosas que cambian,
pero esencialmente todo permanece igual.
Y si un día tuviéramos la oportunidad de dar marcha atrás y comenzar de nuevo,
probablemente viviríamos nuestra segunda vida como vivimos la primera,
con los mismos errores. Alguien dijo que el hombre es el único animal
que tropieza dos veces en la misma piedra.
Vuelve al poema


Total abrazo:
El amante, fatigado de su constante navegar, parece refugiarse
en el espacio de la amada, ignorando cuanto sucede
a su alrededor, e identificándose con ella.
Vuelve al poema


Reciprocidad:
La relación amorosa y sensual es un asunto de dos, y con frecuencia
se convierte en responsabilidad de una de las partes, con la pasividad de la otra.
Esto naturalmente resta mucha importancia al acto,
que debe ser una empresa común. Es necesario tirar por la borda
todos los prejuicios, temores y timideces, y actuar con plena libertad.
Vuelve al poema


El eco de tu voz:
Las palabras vuelan, los hechos permanecen.
Y las palabras de amor a veces, aunque dichas con intención de permanencia,
desaparecen en el aire. Nos queda como un eco que nos
las repite por cierto tiempo, y al final, ni un murmullo.
Esas palabras deberían grabarse a sangre y fuego en los muros del alma.
Vuelve al poema


Tus manos:
El recuerdo de las caricias pasadas, en la ausencia,
impulsan a la amada a intentar duplicarlas por sí misma,
descubriendo que esas autocaricias carecen de autenticidad.
Vuelve al poema


Celos:
Donde hay fuego hay humo, y donde hay amor hay celos.
Los celos, en la mayoria de las ocasiones, son irracionales,
incomprensibles, y al mismo tiempo inevitables.
Y aunque tratemos de razonar y convencernos a nosotros mismos
de que no tienen fundamento,
son demasiado recalcitrantes y se niegan a desaparecer.
Vuelve al poema


Año nuevo:
Este debía haber aparecido la semana pasada.
Todos conocemos las expectativas, los planes, la excitación
que acompañan cada año el tránsito del viejo al nuevo.
Y si bien lo miramos, no hay nada de particular en esa noche.
Es una noche cualquiera.
Vuelve al poema


Divergencias:
Al cabo de los años, el amante ha visto los cambios en su entorno.
Aún hay algo de amor, pero la intensidad de los primeros tiempos ha disminuído.
Y parece que el tono dominante es el de la queja.
Cada uno se forja una prisión en su vida.
A veces se rompen las barras en busca de la libertad,
para volver a caer en otra prisión.
Quizá esperamos demasiado de la vida y del amor.
Vuelve al poema


Delicadamente:
Hay muchas formas de amar, y de relacionarse con los demás.
Unos prefieren la vía torrencial, y otros prefieren la corriente tranquila.
Aunque cada una no es totalmente exclusiva de la otra,
el tono dominante es lo que marca el paso.
Este amante se inclina por la suavidad, la serenidad, la dulzura.
Vuelve al poema


Decididamente:
Este otro amante, sin embargo, parece inclinarse
por el impulso decidido y arrebatador.
¿Cuál es preferible? A cada uno lo suyo.
Vuelve al poema


Euforia:
El canto del optimista. O del ingenuo.
Hay quien no parece ver sombras en la vida.
Y es cierto que a veces conviene ignorarlas temporalmente,
pero nunca negarlas. En momentos podremos sentirnos en
esta situación ideal, pero con frecuencia en estas
ocasiones la caída resulta más dura. Porque habrá caída.
Vuelve al poema


Recriminación:
No se trata de un himno proletario. Simplemente es la otra cara de la moneda.
Y todos somos un poco culpables, directa o indirectamente,
de esas situaciones deplorables en el mundo.
Aunque estén a miles de kilómetros. El mundo es en realidad un pueblo,
y todas las acciones de cada uno tienen repercusiones en los demás.
Vuelve al poema


Círculo cuadrado:
En tiempos del Renacimiento hubo filósofos extraños que trataban
de demostrar la cuadratura del círculo.
Es una proposición absurda y contradictoria.
Y sin embargo, así es el amor, algo lleno de contradicciones y absurdidades.
A alguien esto le parecerá casi una blasfemia, pero que se examine a sí mismo.
Vuelve al poema


Forastero:-
Es el grito de angustia de una mujer entrada en años que ve
transcurrir su vida en un vacío sentimental.
No porque carezca de la pasión y el impulso, no;
sino porque no ha encontrado aún la otra mitad que sepa recibirlo y apreciarlo.
Vuelve al poema


Madre Naturaleza:
 He dedicado este poema a mis amigos y amigas de Venezuela,
tan bello país, con gente tan maravillosa,
y tan maltratado últimamente por los elementos.
La Naturaleza es algo maravilloso y algo tremendamente horrible.
Y parece discriminar en contra de los pobres y los débiles,
que siempre parecen llevar la peor parte.
Este poema lleva mucho resentimiento por esas acciones
sádicamente caprichosas de las fuerzas naturales.
Vuelve al poema


Defensiva:
Soneto número 301 de la serie sentimental.
Me propuse llegar a 300 antes de fin de año, y ahí están.
Alguien comentó en cierta ocasión que parezco ir en busca de un record.
Y no es eso. Es que esta forma poética me fascina como
ha fascinado a los mejores poetas. A Quevedo, uno de mis favoritos,
le conté en una ocasión 475. Claro que los míos distan mucho
de la perfección arquitectónica de los suyos, pero me gusta confinar
ciertas ideas en el marco limitado de esta forma poética,
con las dificultades que supone. Alguien dijo que Apolo inventó el soneto
para tortura de los poetas.
En este soneto toco un tema que ya he tocado anteriormente,
el carácter espontáneo y tranparente frente al carácter frío y cerrado.
Vuelve al poema

Lejanía:
-El amante suspirando por la amada lejana, tema que tantos
en internet conocen en su propia carne. Somos mucho más capaces
de forjar relaciones por este medio que en la vida real.
Y aunque a veces consigamos hacerlas reales por un tiempo limitado,
la realidad es que estamos condenados a vivir sin la otra mitad,
aunque día a día mantengamos este contacto a todas luces insuficiente.
Vuelve al poema

En vela:
El amante se encuentra en una situación emocional difícil
y sólo una cierta presencia de la amada lejana lo podrá sostener.
Vuelve al poema


Islas:
Hay una expresión inglesa que dice: “No man is an island”,
que puede traducirse como ‘nadie es una isla’.
En cierto modo es verdad, ya que todos estamos relacionados,
pero lo contrario también es cierto: Estamos solos entre la muchedumbre.
Parecemos estar en contante desplazamiento y al mismo tiempo inmóviles.
Estos amores virtuales parecen aislarnos más aún de lo que nos unen.
Vuelve al poema


Besos dormidos:
Es la historia tan repetida del amor rutinario.
Como si el fuego de antaño hubiera consumido ya el leño y esté agonizando.
Creo que son muchas las personas que tras diez, veinte, cuarenta años
de matrimonio se preguntan: ¿Qué sucedió? ¿Dónde fue toda aquella pasión,
aquella entrega? Y la respuesta, aunque un tanto cínica, es clara:
Se desvaneció, porque es imposible mantenerlo indefinidamente.
Oh, sí, tú puedes citarme algunos casos de parejas absolutamente
enamoradas despues de cuarenta años, pero no son más
que las excepciones que confirman la regla.
La triste verdad es que el corazón humano es tan inquieto, tan ambicioso,
que nada lo satisface plenamente, al menos de una manera definitiva.
¿Quiere esto decir que no debemos amar, porque el amor termina
languideciendo y extinguiéndose? De ninguna manera:
Ama como si no hubiera mañana, aunque todos sabemos que mañana llegará.
Vuelve al poema




(Indice)