Original de:


 


                                                                                   Lámina de Steve Hanks
 
He llegado al confín de la fatiga
y no recuerdo como se descansa;
tal vez con abandono lo consiga,
como hoja verde sobre el agua mansa.

Pero quizá me arrastre la corriente
turbando su revuelo mi sosiego;
dormiré los sentidos y la mente,
y la luz dormirá, y dormirá el fuego.

XLV

(Mayo 2000)

Poemas para ser leídos en voz alta



 

 

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Breverías de Mayo    (560-570)  
  
Separación                   
Silencio                        
El príncipe                   
Resucitada                   
Duda                            
Marqués de Santillana   
Tirso de Molina            
Baltasar Gracián           
Como la luz                 
Despertar                     
Opiniones                    
Huellas                        
Retrospectiva               
Concordia                   
Amante a la ventana     


 


560
Vuelvo los ojos al ayer dormido,
en sueños de nostalgias añorado;
escudriño el futuro, suspendido
en girones de niebla, anticipado;
miro en torno de mí, tal vez perdido
entre lo que ya fue, y lo no llegado…
¿Qué importa dónde estuve, a dónde voy?
El mejor día de la vida es hoy.
 
 
561
No hay dolor imaginado,
porque si al pensarlo hiere,
parte del alma se muere
sangrando por el costado.
 
 
562
El perdón sin el olvido
no es auténtico perdón;
como tampoco hay pasión
prescindiendo del sentido.
No queda restablecido
el orden deteriorado
si quien ha perjudicado
aún retiene en la memoria
la postura divisoria
después de haber perdonado.
 
 
563
Involuntario amante
dentro de tí soñándome dormida,
soy ciego tripulante,
la libertad perdida,
forzado a las galeras de la vida.
 
Suéñame, amor, consciente,
en elección, propósito y promesa,
enfocada la mente
a la concisa empresa
de besar a quien sabes que te besa.
 
 
564
Tibia luz de la mañana
sobre tu espalda desnuda,
sonrosada luz temprana,
ligera caricia muda,
de mi propia piel hermana.
 
 
565
Mirando atrás…hacia lo que ha partido,
cual si de nuevo regresar pudiera;
el pasado está muerto, no dormido,
amortajado en sombra, y tú a la espera.
 
 
566
Qué desmedido espacio tiene el lecho
al despertar sin tí; qué inevitable
la orfandad de tus brazos y tu pecho,
cómo se hace tu ausencia insoportable.
 

 
567
Te he visto mujer desnuda
con atavíos de dama,
y mi deseo se anuda
en torno a ti, inquieta llama
ciñéndote ágil y muda.
 
 
568
Sobrecogida estoy por el impacto
desconcertante de tu magnetismo;
te conocí, te amé, se abrió un abismo
que me absorbió; soy tacto de tu tacto;
ya no soy yo, sino que soy tú mismo.
 
 
569
Tanto te digo, tanto te sugiero,
tanto de mí transmite cada gesto,
que aún mi silencio es grito manifiesto.
¿No escuchas mi clamor, plácido y fiero?
Ay, cómo te amo y cómo te detesto… 
 
 
570
¿Cómo apuntalarás mi incertidumbre,
si llevo en mí una incógnita que puebla
el laberinto de la mente en niebla,
y no hay luz en mi noche que me alumbre?
 
 

(Indice)


351 - Separación
 
¡Cuánto tiempo has dormido! ¡Qué vacía
la senda que nos une en la distancia!
Ni mis ojos te ven, ni tu fragancia
acierta a entremezclarse con la mía.
 
Al ser tu tiempo mío, sonreía
la primavera en toda exhuberancia;
fui experto en ti, ensalzando la ignorancia
de otro placer y de otra compañía.
 
Mas desaguó en dolor la última hora,
la de quien besa una vez más y llora
en intento final de retener.
 
Y en derrotero opuesto ambos partimos…
¿Lo soñamos tal vez? Quizá aún dormimos.
¿Reencontraremos nuestro amanecer?
 
Los Angeles, 2 de mayo de 2000
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352 - Silencio
 
En cripta de silencio he residido,
encadenado a amargas reflexiones,
mientras alegres risas y canciones
parecían haber enmudecido.
 
Al callar tus palabras, qué estallido
de soledades y renunciaciones,
derramándose el alma a borbotones,
sin rellenarla tú por el oído.
 
No quiero hablar con mi dolor, que el eco
de mi voz suena lúgubre en el hueco
creado por la ausencia de la tuya.
 
Háblame una vez más, porque si callas
habré perdido todas las batallas,
y no habrá nadie que me reconstruya.
 
Los Angeles, 8 de mayo de 2000
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 (Para agrandar, click en el cuadro).
El príncipe   (Fantasía IV)
  
 
Herida de la luz blanquiazulada,
desierta la ciudad, y tú esperando,
semidesnuda, ante la balaustrada;
toda tu piel sonrisa enamorada,
el rostro en sombra, la razón dudando.
 
¿Vendrá en las alas múltiples del viento,
o cabalgando en una nube de oro?
¿Tal vez al son del atabal violento,
o en la tarde de ritmo soñoliento
con un tropel de vírgenes en coro?
 
No importa cómo ni de dónde llegue,
sino cuándo será. Manténte alerta,
su aparición es súbita e incierta;
vela, mujer, para que no se entregue
tu alma al sueño, al pasar él por tu puerta.
 
Oh, si la luz, si el viento, si el ocaso,
que tu piel estremecen en temblores,
pudieran recostarte entre las flores
ciñendo tu figura paso a paso…
oh, si pudieran entender de amores…
 
Mas has de persistir en la esperanza,
que únicamente logra quien espera;
de ti misma y del tiempo prisionera,
tierra fértil, abierta a la labranza,
mira que viene ya tu primavera.
 
Los Angeles, 10 de mayo de 2000
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 (Para agrandar, click en el cuadro).
Resucitada  (Fantasía V)  

Húmedo musgo de verdor intacto,
en que su desnudez inmóvil yace,
abrazada a la tierra...Entre ambas nace
caricia germinada en el contacto.

Del suelo emergerá cálido aliento,
reanimando la hierba decaída;
y el cuerpo de mujer, ahora sin vida,
de nuevo se erguirá en alas del viento.

Y ambos irán del brazo, sin camino,
sin ansia de llegar, porque no hay meta,
proyectando una doble silueta
contra el grisáceo cielo vespertino.

Dormimos cuando el sueño nos subyuga,
y en esperanza al despertar soñamos,
pero al morirse el sueño agonizamos,
y la vida nos deja en rauda fuga.

Sólo otro sueño abatirá la muerte,
renacer de la rosa ya marchita
que palidece, muere y resucita,
y su fragancia nuevamente vierte.

Los Angeles, 11 de mayo de 2000
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353 - Duda  
 
 
Te imaginé primero, llegó luego,
sobrenadando el campo, gentil brisa
con el campanilleo de tu risa;
después tu voz, mezcla de miel y ruego.
 
Y se fue evaporando mi sosiego…
Tan grácil te acercabas, tan de prisa,
que perdí claridad, te vi imprecisa,
y pensé con tu luz volverme ciego.
 
Y hoy no te veo, sin estar seguro
si es el mundo o soy yo quien está oscuro,
o si nunca en verdad viniste a mí.
 
Ni percibo tu piel, ni oigo tu acento,
ni advierto la caricia de tu aliento,
y no sé si te tuve o te perdí.
 
Los Angeles, 12 de mayo de 2000
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20 - Marqués de Santillana

Tan señor de salón y barbacana
como de la cañada y el otero,
la gentileza prefirió al acero,
los libros a la pompa cortesana;

y a la dama elegante, la serrana
de ofrecimiento cálido y sincero,
fresca rosa, que al borde del sendero,
vibra en la noche y brilla en la mañana.

Perdido en los caminos comarcales,
encuentra entre pastores y zagales
el fragante primor de la vaquera...

Campo de Finojosa, envuelto en sueño,
ardiente vía del Calatraveño,
quién pudiera seguirle, quién pudiera.

Los Angeles, 4 de mayo de 2000
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21 - Tirso de Molina
 
 
Burlador de Sevilla, ¡qué ironía!
En castidad de celda concebido,
y entre Nonas y Vísperas parido:
¿De dónde tu arrogancia y osadía?
 
Del Padre Téllez hijo en rebeldía:
De su silencio emerge tu estallido,
de su cuidado arranca tu descuido,
de su virtud tu persistente orgía.
 
Y como a Don Quijote Avellaneda,
a Don Juan Don José sigue y remeda,
y la posteridad lo glorifica.
 
Alcázar señorial, más evocado
por el noble banal que lo ha heredado,
que por el arte de quien lo edifica.
 
Los Angeles, 4 de mayo de 2000
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22 - Baltasar Gracián  
Orfebre de arabescos del lenguaje
que a la agudeza del ingenio ofrece
profundidad de idea, y permanece
tallada en concisión en el mensaje.
 
Lope fue perspectiva del paisaje,
que en luminosidad clara aparece;
Góngora la espesura que florece;
Gracián, rigor desnudo de follaje.
 
Espíritu gemelo de Quevedo,
como él batiéndose en el mismo ruedo
ascético, político, moral,
 
en densidad de estilo y pensamiento,
sobrio, preciso, en su embellecimiento
siempre exacto, jamas superficial.
 
Los Angeles, 7 de mayo de 2000
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Como la luz llegaste,
fulminante, absorbente, silenciosa,
prístina, sin contraste;
y en tu voluptuosa
luminiscencia mi ansiedad reposa.
 
Claridad de intenciones
en diáfanas palabras derramadas
desnudas de razones…
Oh las horas pasadas
en olvido de raudas madrugadas.
 
Espontáneas ofertas,
ignorantes de púdico rubor;
y tus múltiples puertas,
francas al invasor,
se estrechan, no se cierran, al amor.
 
Cálida luz radiante,
frena el avance de la sombra fría,
prolóngame este instante
en dimensión de día,
y el día en infinita melodía.
 
Y envuelto en tu remanso
de paz, los ojos cerraré apacible,
hallando en tí descanso
sereno, inextinguible,
rodando el tiempo en flujo imperceptible.
 
Los Angeles, 18 de abril de 2000
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347 - Despertar
 
Ambos hemos un sueño asesinado,
y yace entre los dos, medio podrido,
su cadáver, del tiempo consumido,
vástago de nuestro árbol desgajado.
 
En lozano verdor lo vió el pasado,
brote en la primavera florecido,
y el otoño lo vió desfallecido
e inerte, de sus hojas despoblado.
 
¿Cuándo se transformó su amarga suerte?
¿Quién lo impulsó cruel hacia la muerte?
¿Fue un crimen, o una muerte natural?
 
Ah, que el soñar es aventura incierta
que un día infortunado abre la puerta
y nos vuelve a amarrar a lo real.
 
Los Angeles, 20 de abril de 2000
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348 - Opiniones
 
Todos llevamos dentro el bien y el mal,
a uno exhibimos y a otro enmascaramos;
de hipocresía a los demás juzgamos,
y lo somos nosotros por igual.
 
El hombre es paradójico animal
de razón soñolienta, y disertamos
sobre vidas ajenas que ignoramos,
o sublimamos lo superficial.
 
Ni en la vida corriente ni en la historia,
ni en la paz, la derrota o la victoria,
ni en tierra propia, ni en extraña tierra,
 
es tan diabólico nuestro enemigo,
ni tan angelical es nuestro amigo,
como lo ven amor, envidia y guerra.
 
Los Angeles, 22 de abril de 2000
(Indice)        Comentario

 

 
No quiero dejar mis huellas
donde tantos las dejaron,
donde nuevos transeúntes
vendrán siguiendo mis pasos,
porque mi marca define
mi identidad con su impacto,
y las multitudes sólo
desvanecerán su rastro.
No quiero dejar mis huellas
ni el polvo ni el barro.
 
No quiero seguir la ruta
impersonal del asfalto,
que me impone su principio,
fin y dirección exactos,
limita mi independencia,
y deja el sendero en blanco,
sin las marcas que atestiguen
que por el mismo he pasado.
No quiero seguir la ruta
que fuerza su itinerario.
 
No quiero dejar la frágil
marca de mis pies descalzos
impresa sobre la arena,
que el mar vendrá a ramalazos
sobre la adúltera playa
mancillada por extraños,
obliterando la doble
hilera que fui dejando.
No quiero improntas fugaces
que al pasar ya se han borrado.
 
Ni quiero pasar en vuelo
sobre el esplendor del campo,
ni alcanzar la otra ribera
sobre la corriente a nado,
ni recorrer el paisaje
al galope del caballo;
quiero mis pies en la tierra
profundamente marcados,
semblanzas de mis periplos,
rúbricas de mi diario.
 
Y quien observe mis huellas,
me conocerá en el acto.
 
Los Angeles, 23 de abril de 2000
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Retrato de hombre absorto, en el recuadro
de la ventana sobre el campo abierto,
con fondo de anaqueles cuyos libros
llevan títulos de oro sobre el cuero.
La mejilla en la mano reposada,
y los ojos en sueños
de un pasado lejano, o de un presente
saliéndole al encuentro.
 
Niños jugando al aro, a las canicas,
niñas en uniforme, repitiendo
monótono estribillo, mientras saltan
a la comba con rítmico revuelo.
 
El joven, semioculto en el ramaje,
explorando el enigma de los besos,
y la caricia clandestina, envuelta
entre los pliegues del vestido nuevo.
 
Hombre maduro, en el paisaje oscuro,
parapetándose de lluvia y viento
bajo la frágil cúpula
de su paraguas negro.
 
Anciano venerable,
doblegada la espalda por el peso
de ausencias, soledades,
y años de frío hierro.
 
Comitiva de etapas
vividas tiempo atrás, y ahora en silencio
irrumpiendo en la escena, en este día
de nebuloso invierno.
 
El hombre en la ventana,
como retrato en lienzo,
no se sabe si ve cuanto contempla,
o si ve sólo lo que lleva dentro.
 
Los Angeles, 25 de abril de 2000
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349 - Concordia
 
Amigo, intruso, hermano, forastero,
análogo sentir, distinta cara,
nos une tanto más que nos separa,
¿por qué blandir la espada del guerrero?
 
Claudique al gozo el ademán severo
y el silencio reviente en algazara,
acaricie la mano que dispara,
y hablen los labios diálogo sincero.
 
Miembros somos de un único rebaño,
y el dolor de uno solo es común daño,
como un deleite es júbilo de todos.
 
Los brazos son para abrazar, hermanos,
extendamos abiertas nuestras manos
y olvidemos la furia de los codos.
 
Los Angeles, 25 de abril de 2000
(Indice)        Comentario 

 

 

 
 
Frágil cristal decide mi aislamiento
de la blanca ladera, el río helado,
del sendero desierto, del poblado
desnudo de sonido y movimiento.
 
Balancea el abeto contra el viento
verde ramaje en nieve enmascarado;
todo en calma, ni el sol ha perturbado
el sosiego del campo soñoliento.
 
Se me pierde el paisaje en la mirada
concibiendo tu súbita llegada
para de nuevo, amor, pertenecernos.
 
Este calor en el hogar no es mío;
dentro de mí hace frío, mucho frío,
que es tu ausencia el peor de los inviernos.
 
Los Angeles, 27 de abril de 2000
(Indice)        Comentario
 


 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.

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Separación:
 
El amante se encuentra tan cerca del tiempo y del lugar del encuentro que empieza a sospechar que todo fue tan sólo un sueño. ¿O quizá el sueño es el estado actual? Y cuando despierte, ¿se encontrará a su amante al lado, o comprenderá que el encuentro no fue más que un sueño?

 

 
Silencio:
 
El amante se encuentra oprimido con el silencio su amada, que parece ser mas deprimente y hasta ofensivo que las palabras más hirientes.
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El príncipe:
 
La dama a la espera de su príncipe azul. La idea fue originada por la lámina de Luis Royo que se incluye en la página. En esa mujer parece haber toda la tristeza de su soledad y la esperanza del hallazgo.
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Resucitada:
 
Otra fantasía sobre una lámina del mismo Luis Royo. Esa mujer sin vida sobre la tierra es como un símbolo de las ilusiones que mueren dentro de uno. No parece ser una muerte definitiva, ya que una nueva ilusión parece dar nueva vida al amor muerto, o quizá hacer nacer un nuevo amor.
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Duda:
 
A menudo es difícil distinguir entre la realidad y los sueños, entre lo que vivimos y lo que imaginamos. Bueno, quizá podemos hacer las distinciones, pero con frecuencia nos negamos a hacerlas, y preferimos pensar que lo que soñamos es real (para el optimista) o que la realidad no es mas que un sueño (para el pesimista).
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Hombre del prerrenacimiento castellano, típico caballero de los que Don Quijote llamaba de las Armas y las Letras, aunque en este caso las Letras tuvieron preeminencia sobre las Armas.
Hechizado por las serranas y pastoras que más tarde provocarían la novela pastoril. Quizá se encontraba más a gusto entre esas mujeres sencillas que entre las damas más sofisticadas de palacio. Una de sus serranillas más populales empieza así:

 

"Moza más fermosa
no vi en la frontera 
como una vaquera 
de la Finojosa"

Monje cuyo nombre real era Fray Gabriel Téllez. Es el creador del mito de Don Juan Tenorio en su pieza teatral “El Burlador de Sevilla”, que a fines del siglo XIX encontró imitación popular en el Don Juan Tenorio de José Zorrilla, que se ha llevado la gloria.


 

Extraordinario representante del conceptismo español del siglo XVII. Junto con Quevedo representó una reacción contra el culteranismo de Góngora. A la exageración florida de éste se opuso la concisión de expresión y profundidad de pensamiento de aquellos.
Una de sus obras más curiosas fue “Agudeza y Arte de ingenio”, pero su obra principal es “El Criticón”, que para el filósofo alemán Schopenhauer constituía el libro más importante de la Literatura Universal.

 

He utilizado en este poema una estrofa que ya no se usa, pero que 
fue muy popular en el siglo XVI: La lira.
Fue introducida en España por Garcilaso y deriva su nombre
del primer verso de uno de sus poemas: "Si de mi baixa lira...".
Entre los poetas que la usaron con frecuencia están Fray Luis de 
León y San Juan de la Cruz.

 

 

Despertar:

Inicialmente pensé titular este poema "Divorcio", porque en realidad
refleja una ruptura que aunque parezca repentina, se ha fraguado
a lo largo de mucho tiempo. Las relaciones no se deterioran de repente,
sino a lo largo de un proceso que con frecuencia pasa inadvertido, 
hasta que un día ambas partes se miran y descubren que lo que 
un día tuvieron, si lo tuvieron, se ha desvanecido.

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Opiniones:

Todos llevamos dentro impulsos atractivos y repelentes. La medida
de los unos o los otros es lo que hace a la persona más o menos 
aceptable. A veces juzgamos a ciertas personas como el epítome de la
maldad, o quiza como ejemplos de santidad. Y en cada santo hay 
un pecador, como en cada malvado hay cualidades redentoras.

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Huellas:

Es la historia de quien intenta caminar por la vida acentuando su 
propia individualidad, sin consentir amalgamarse a la multitud,
de quien intenta caminar por senderos nuevos.

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Retrospectiva:

En los museos vemos retratos de personajes desconocidos que 
parecen escudriñarnos al pasar, pero que más que observar lo 
que sucede a su alrededor, dan la impresión de estar ensimismados
en su propio pasado. Este hombre desde la ventana contempla
lo que acaece frente sí mismo. O quizá no. Quizá sólo está contemplando
las diferentes etapas de su propia vida.

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Concordia:

La hermandad de todos los seres es una bella idea, aunque muy 
utópica. Parece que todos estamos convencidos de que la armonía
universal resultaría en beneficio de todos, pero no parecemos 
ser capaces de ponernos de acuerdo y transformarlo en realidad.

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Amante a la ventana:

En las ciudades no encontramos con frecuencia la oportunidad de
relajarnos un poco contemplando el paisaje desde la ventana.
Los pueblos están más cerca de la naturaleza.
Este amante contempla el paisaje invernal desde la comodidad de 
su propia casa. Pero la soledad en que se encuentra convierte 
su propio interior en un invierno mucho más frío y desolado.

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(Indice)