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| Poesía
del momento: Nº 89d |
Cuarta
entrega de Diciembre 2003 |
Original de
Francisco Alvarez Hidalgo


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- 565
- Mirando atrás..., hacia lo que ha
partido,
- cual si de nuevo regresar pudiera;
- el pasado está muerto, no dormido,
- amortajado en sombra, y tú a la espera.
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Breverías
1152
Tener tanto que dar, y no hallar mano
limpia, extendida que aceptarlo quiera;
alma que trabajó la sementera,
recoge la cosecha en el verano,
y en larga espera
quedará el granero
de alguien que venga a reclamar el trigo.
¿No hay hambre en esta tierra? ¿No hay
mendigo?
¿Deben las perlas ir al basurero?

1153
Ay, sabor agridulce del encuentro,
que eleva y hunde, colma y empobrece;
¿cómo podré, teniéndote tan dentro,
ver partir lo que así me pertenece?

1154
Llámale, que vendrá; dile, insistente:
"Ven, amor, que mi campo desolado,
espera al sembrador tras el arado,
y el surco abierto anhela la simiente".
Vendrá, vendrá por
fin si se le invoca
una vez y otra vez; no se extravía
la voz por los oteros; llega un día
devuelta en otros labios a tu boca.

1155
Hay palabras ancladas en tus labios,
bajeles sin poder hacerse al mar;
puede el callar, a veces, ser de sabios,
mas también es de amantes desahogar.

1156
Ojos de verde mar..., hay tantos mares
en juego indiferente de mareas,
tanto marino huyendo entre cantares
de sus propias absurdas odiseas,
tantos remotos, verdes olivares,
y en las verdes colinas, las aldeas...
Ojos de mar, prefiero esa mirada
a mar y a valle, a cerro y a alborada.
(Indice)
(Postal)
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Poemas
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989
- Despedida
Pálida
la palabra se rezaga
con olor a partida sin regreso;
un intento de hablar, un retroceso,
llama que ya se enciende, ya se apaga.
Es
el adios irrevocable daga
hendida en la mejilla, como el beso
de quien entrega al Justo, y queda preso
de sus acciones, y al final las paga.
No
sé cómo decírtelo; he venido
en sequedad de espíritu vencido,
con temor de algún día lamentarlo.
Llueve
hoy en mí, y tal vez en ti mañana,
lluvia que nos separa y nos hermana,
y tan difícil hace articularlo.
Los
Angeles, 18 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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990
- Quietud
Enmudece
el reloj del campanario,
y mi propio reloj se inmoviliza;
el tronco, antes en llamas, ya es ceniza,
luz, sombra, luz, en devenir diario.
En
el sendero, el viento solitario
se ha detenido ya, no se desliza;
en el bosque, cada hoja movediza
encuentra su temblor innecesario.
Ni
una estrella en la noche parpadea,
el mar ha detenido la marea,
todo está inmóvil, todo satisfecho.
Quietud
extática en el aposento,
sosiego al exterior, y en tal momento,
tú junto a mí, desnuda, sobre el lecho.
Los
Angeles, 18 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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991
- Un día
Al
despertarse un día la alborada,
tal vez se niegue al rutinario juego
de envejecer, ocaso, noche, y luego
alba otra vez. En tan azul jornada,
caeré
sobre tu plaza amurallada
como tropel de arcángeles de fuego,
y quedarás, bajo tu propio ruego,
tomada por asalto y saqueada.
En
libre abdicación de resistencia,
sucumbirás, sin miedo, sin violencia,
a pesar del asalto y del saqueo.
Un
día sólo, denso, interminable,
muerto el tiempo, y en lazo irrevocable,
dueña de mí a la vez que te poseo.
Los
Angeles, 19 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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992
- Voz
distante
Era
una voz distante, pero intensa,
con un trasfondo de aves tropicales;
al oírla, temblaron los cristales
que en mi alma forman la única defensa.
El
intelecto, atónito, la piensa
blanca nube envolvente en espirales,
el corazón le instala pedestales,
el instinto le ofrece recompensa.
Ayer
sonó de nuevo, como un viento
leve, aromatico, que soñoliento
acaricia las copas de los pinos.
Tan
lejos y a la vez tan adyacente,
sugirió, y acepté resueltamente,
próxima confluencia de caminos.
Los
Angeles, 20 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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993
- Frente
a mí
Estás
como a otro lado de la mesa,
a una cierta distancia, defensiva,
la mirada, ya recta, ya evasiva,
la mano, incierta, entre las mías presa.
Te
absorben más mis ojos, se atraviesa
mejor cada palabra, mas reaviva
la idea de que yace en ti cautiva
honda inseguridad que no se expresa.
Frente
a mí eres belleza que se admira,
mente sonámbula que no conspira,
brazos inmóviles, y labios secos.
Ven
a mí en osadía irreverente,
y en cuerpo y alma, mutua, sensualmente,
inundemos de amor todos los huecos.
Los
Angeles, 21 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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994
- Adversidad
Rueda
la adversidad, siempre parece
que el viento, hostigador, nos da en la cara,
que en el agua del río, rauda y clara,
nadar contra corriente prevalece.
Pero
la adversidad nos fortalece
tanto como la mente nos prepara;
es menor el dolor que nos dispara,
que el miedo del dolor que aún no acaece.
Tal
vez te encuentres solo cuando arriba
la desgracia a la puerta; todo estriba
en si vigila o duerme cada amigo.
El
que lo es de verdad vendrá a asomarse
a tu ventana, y pedirá quedarse
mientras la desventura esté contigo.
Los
Angeles, 21 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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995
- Y
sin embargo
Es
demasiado el precio que pagamos
por el furor rodando en nuestras venas
que nos trueca en fantasmas en cadenas,
es demasiado, y sin embargo, amamos.
Damos
el bosque a cambio de unos ramos,
el mar por hipotéticas sirenas,
se aporta gozo y se recaudan penas,
por toneladas recibimos gramos.
Hay
quienes no lo ven, quienes lo vemos,
pocos que ganan, muchos que perdemos,
quien se retira, quienes continúan.
Y
siempre hay esperanza, sin embargo;
no obstante que en ambiente tan amargo
las noches del dolor se perpetúan.
Los
Angeles, 23 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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996
- Oquedad
"El
olvido llega al corazón como a los
ojos el sueño". (Alfred de Musset)
Se
me va ennegreciendo la memoria,
diluyéndose en tibias soledades
tenues luces, perfiles de verdades,
formas inciertas, abatida euforia.
No
reconozco línea divisoria
entre olvido y recuerdo; ambas mitades
se amalgaman, y sus disparidades
son agua y vino en mezcla aleatoria.
Tal
vez al consumarse este proceso
recele la existencia de tal beso,
tales palabras, tal dedicación.
Un
retoño de gris escepticismo
emergerá en el fondo de mí mismo
de la raíz de la desilusión.
Los
Angeles, 23 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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997
- Mi
cementerio
"Cada
cual lleva en el fondo de sí mismo
un pequeño cementerio de los que ha
amado." (Romain Rolland)
Sembrada
está de cruces mi parcela,
de túmulos en mármol y granito,
entre lo temporal y lo infinito,
entre ayer y mañana, centinela.
Por
cada nombre amado arde una vela,
a cada vela hay un clavel adscrito,
y por cada alma que besé repito
leve suspiro que en el aire vuela.
Aunque
muertos a mí, viven conmigo;
no sé si es galardón o si es castigo
esta fiel permanencia en la memoria.
Para
uno seré amor, para otro olvido,
otro me evocará con un rugido;
todos son para mí dolor y gloria.
Los
Angeles, 23 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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998
- Vivos
muertos
Morir
es quedar solo en la meseta,
secos los ríos, el pinar quemado,
quieta la brisa, el cielo anubarrado,
sin recordar historia o tener meta.
Tal
vez la senda rodará incompleta,
inhalará el pulmón aire filtrado,
latirá el corazón acompasado,
y la mirada observará discreta.
Mas
si tales externas sensaciones
se han desnudado de las emociones
que dan vida a la vida bajo piel,
habrá
un espantapájaros dormido
en soledad, un gladiador vencido,
una silueta, un alma de papel.
Los
Angeles, 26 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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999
- Ánfora
No
me enriquecen sólo tus ideas,
tus ojos y tus labios me enriquecen;
son aquéllas que a veces prevalecen,
y en éstos otras veces clamoreas.
Tú
eres ambos, me invades, me moldeas,
alfarera del alma; languidecen
mis tendencias polígamas, florecen
primaveras en mí que tú verdeas.
Ánfora
por tus manos modelada,
llena de ambos. Qué ofrenda ambicionada
por los dioses del trueno y de la flecha.
Mas
nadie la obtendrá, por haber sido
mi barro, tu labor, su contenido...
Sólo para los dos ha sido hecha.
Los
Angeles, 26 de diciembre de 2003
(Indice)
(Postal)
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