Poesía del momento, Nº 159 a

Primera de octubre de 2009

          

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Abrazarse a la noche de los silencios puros,
comprimiendo la sombra que sin tocar nos toca;
formularle caprichos en vocablos oscuros
que adivina, no entiende, pero la descoloca.

Desnudarse al reflejo de los ojos trigueños
que de frente nos miran, aun sin estar presentes;
y apropiarse del cuerpo que nos visita en sueños,
por los medios más blandos, y más irreverentes.

Ay, si fueras contorno de sólidos relieves,
para moverme al ritmo sensual con que te mueves.


Brevería Nº 2106


 

 

Breverías

   
2156
No sé por qué la vida me ha advenido
con tan adverso, irracional retraso;
tantos años fui nombre y apellido,
tal vez un poco más, y hoy, al ocaso,
se me presenta en mágico estallido
de arpegios y colores, con un vaso
de vino rojo en brindis delirante…
Ah, los prodigios de genuina amante.

2157
Aunque oculto a mis ojos, está escrito
que eres promesa de revés y llanto,
y sin embargo, permanezco y creo.

Días vendrán de látigo maldito,
y habrá sangre en mi piel, cesará el canto,
y empezará el morir. Mas no lo veo.

2158
Nostalgia y languidez, lluvia ligera;
lluvia tenaz, tristezas obstinadas;
indiferencia, nieve en la pradera;
olvido, niebla y humo en las almohadas.

2159
Ya no huelen a ti los crisantemos,
ni murmura tu nombre día a día
el surtidor del patio de mi casa,
porque siempre hay un fin, y no volvemos
a reiniciar la misma travesía;
cuanto nació, se desarrolla y pasa.
Los crisantemos tienen otro aroma,
y la fuente otro nombre, u otro idioma.

2160
Me remitió una foto de veinte años atrás,
o tal vez treinta, o más.
Pero eran sus palabras máscara cuarteada
que no ocultaba nada.
Yo la iba actualizando, una cana, una arruga,
tal vez una verruga.
Alcancé a conocerla, sin que lo presintiera,
como ella misma era.
Por eso, y otras cosas, al tenerla delante
no pude ser su amante.
 
(Indice)

Poemas

   
 
2216 - Ábrete a mí

Sobre la piel de nardo, mi caricia;
sobre los labios ávidos, mis besos;
bajo la blusa, los pezones tiesos;
bajo la falda, desnudez propicia.

A todo se proyecta mi codicia,
hambrienta de ti misma hasta los huesos;
no interpongas barrera en los accesos
a tus huecos, ni justa ni ficticia.

Olvida códigos, virtud, costumbres,
archiva en viento las incertidumbres
que a cada nuevo paso te limitan.

Como se abre la rosa en primavera,
ábrete a mí, y las garras de tu fiera
atrapen los despojos que la invitan.

Los Angeles, 1 de octubre de 2009

(Indice)

   
 
2217 - Si rígida, lejana

Antes de hacerte mármol, fuiste seda;
sobre mi desnudez tu alba figura
ligero peso y blanda vestidura,
casi humo azul que en torno a mí se enreda.

Pero te endureciste, y fui vereda
hollada por tu pie, que se apresura
hacia una encrucijada de ruptura,
y el alma en fría desnudez se queda,
 
y en triste soledad, como quien toca
manto de nieve sobre dura roca,
que ni otorga caricia ni ropaje.

Te prefiero, si rígida, lejana;
muda también, porque tu labio hilvana
voces en sequedad de maquillaje.

Los Angeles, 2 de octubre de 2009

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2218 - Ciego, mas no mudo

Se me apaga la voz si intento hablarte,
huyendo las palabras, temerosas
de que sus inflexiones cautelosas
te manifiesten que dejé de amarte.

Tal vez lo sabes ya, que amor es arte
trascendente a razones nebulosas,
habla en tonos, colores, y en las cosas
más simples que uno sobre el otro imparte.

Amor puede ser ciego, mas no mudo,
pues grita, aunque en silencio, y a menudo
lo que no se ha expresado, lo percibe.

No lo confirmaré, sigo callando.
Cuando quieras te irás, balbuceando
que amor es privilegio que prescribe.

Los Angeles, 2 de octubre de 2009

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2219 - Sucedió

¿Fue en septiembre? Tal vez en primavera.
O quizás en invierno. ¿A quién le importa?
Sucedió. La memoria me transporta
a aquel momento. No fue mi primera.

Ni su primero fui. Quien adultera
sabe lo que recibe y lo que aporta.
Y es lo esencial saber que se conforta,
y cada uno consigue lo que espera.

¿Fue amor, pasión, o sólo un incidente?
¿Gozo, dolor, o trazo indiferente?
¿Gané y perdió, o ella ganó y yo pierdo?

Desde la perspectiva de los años,
sé que no hubo doblez ni desengaños,
lo avala el borboteo del recuerdo.

Los Angeles, 2 de octubre de 2009

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2220 - Bronce, sándalo y llama

Vienes del bronce, el sándalo y la llama,
toda tañido, aroma y vehemencia,
precipitada sobre mi existencia,
que sobre ti instantánea se derrama.
 
Una vida a otra vida se encarama,
jinete azul en cabalgar de urgencia,
que en relación de doble dependencia
tejen desnudos lazos en la cama.
 
Te percibe, zumbido de colmenas,
mi sangre galopándome en las venas,
y sobre ti en vaivén me desbarato.
 
La brasa de tu instinto se me ofrece,
tu agreste aroma me rejuvenece,
y tus campanas tocan a rebato.

Los Angeles, 3 de octubre de 2009

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2221 - Te llamo

Te llamo, te he llamado muchas veces,
y tantas otras seguiré llamando;
te llamo desde el fondo al que, bajando,
entre nieblas de sueños apareces.
 
Grita mi voz tu nombre, y enmudeces;
lo susurra en el tono íntimo, blando,
de los enamorados, va cantando
tus sílabas de miel, y te adormeces.
 
Quizá esta lengua intensa, testaruda,
de tanta actividad tornóse muda,
y no es clamor, silencio es lo que emite.
 
Tal vez mi voz revierte a mis oídos,
y sólo yo percibo los sonidos
que el alma a golpes de ilusión repite.


Los Angeles, 3 de octubre de 2009

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2222 - Libérate

Presentida en mis noches, alameda
por donde merodean mis sentidos,
subterráneo en que vagan reprimidos
fieros impulsos que el prejuicio enreda.
 
No admitas que tu espíritu proceda
a acallar en la piel los alaridos,
sólo una red de músculos unidos
logrará amordazarla a miel y seda.
 
Si la lluvia descarga en la vertiente,
su nivel alza el río, y la corriente,
desbordará en el valle su violencia.
 
Tanto ha llovido en ti, que ya rebosan
tus cauces los instintos que te acosan;
libera sobre mí esa turbulencia.

Los Angeles, 4 de octubre de 2009

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2223 - Equis

Atada de muñecas y tobillos,
tú, cruz de San Andrés, equis gigante,
intersección de rutas, y yo andante
legión de ciegos, mas sin lazarillos.
 
Sólo me guía el tacto, y mis nudillos
aldabean tus puertas; caminante
voy por tu piel, no sé si mendicante
o de amor rebosando los bolsillos.
 
Pugnas por deshacerte de los lazos,
suplicas libertad, pero a zarpazos
de blanda intimidad te tiranizo.
 
De pronto eres la cera derretida
resbalando en la vela, y enseguida
soy sobre ti terreno movedizo.


Los Angeles, 4 de octubre de 2009

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Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.

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