Poesía del momento, Nº 168 c

Año 14

Tercera de julio de 2010


Poemas de amor,

de soledad, de esperanza

           

Para información sobre el autor click here



 
Qué paisaje lunar, dunas, recodos,
diafanidad sobre tu piel desnuda;
tan cálido y desierto en varios modos,
tan elocuente su belleza muda.

Mi sombra es prolongada, como río
fluyendo sobre ti, que nunca cesa;
y de repente tu paisaje es mío,
y mi sombra se yergue, y te atraviesa.


Brevería Nº 2227

 

Breverías

   
2316
Me preguntó quién eres el olvido;
le respondí que un sueño, casi nada.
Inquirió si era sueño de dormido,
o sueño que se alberga en la mirada.
No supe contestar si lo he perdido,
o si tal vez jamás le abrí la entrada.
No sé si te soñé sin pretenderlo
o en realidad. Y no quiero saberlo.

2317
Se me acercan fantasmas, trajeados
de palabras un tiempo proferidas;
de besos aparentemente dados,
de promesas tal vez contravenidas.
Me asedian insistentes, agraviados,
y me hacen responsable de sus vidas.
Quéjense, pues; también yo he sido herido,
y no reclamo a nadie lo perdido.

2318
Joven soy cuya espalda ya se arquea
bajo peso de siglos subsistidos;
y sin embargo, nadie lo ve así.

Para unos, trajinante que acarrea
fardo de pocos años mal vividos;
para otros sólo soy lo que adquirí.

Miro hacia atrás, y hacia mi propia esencia,
y hay mil vidas en mí, que sí es posible
vivir en una edad; y esa es mi herencia,
carga de siglos, pero intransferible.

2319
Quiero escuchar la lluvia en los cristales,
la cólera del viento en las esquinas,
la urgencia de las aguas en el río;

quiero ver las auroras boreales,
reverdecer en marzo las colinas,
madurar las espigas en estío.

Mas ciego y sordo quiero estar, y aislado
de ese mundo exterior, sin ti a mi lado.

2320
Voy a beberte como el agua pura
que el beduino envisiona en el desierto;
voy a brindar en franca desmesura
con ese vino que en tu copa vierto,
mezcla de gentileza, de locura,
de ingenuidad gentil, de tacto experto;
te ofreceré a mi sed que, al fin calmada,
en mil idiomas te hablará callada.


(Indice)

Poemas

   
Desde la soledad

Ululan mis deseos como viento de enero,
mas con sudor y ardores de noche veraniega.
Te imagino desnuda, veloz, por el sendero
que sólo tú conoces, y que a mi casa llega.

El tictac de mis sienes responde a los latidos
que tenaces martillan hasta quebrarme el pecho;
y ambos son eco intenso de los hondos rugidos
del sexo en rebeldía, por tu ausencia maltrecho.

Se me alza en desafío de esta orfandad, contraria
a las normas que rigen la sed del ser humano,
que no logra calmarse si en cama solitaria
la piel se convulsiona bajo la propia mano.

Aunque dancen colgadas en el aire, lascivas,
imágenes de hetairas ofreciendo artificios,
no habrá un después tejiendo dádivas afectivas,
cerrados ya, o en calma, taladros y orificios.

Onán, dijo el poeta, conoce muchas cosas
que la máquina ciega de Don Juan desconoce;
pero también ignora las horas primorosas
que prolongan la gloria por las vías del roce.

Ven, mujer, que mi noche, joven aún, te espera
con voluntad de impulsos, anhelo de sosiego;
si un mundo de lujuria de mi piel se apodera,
otro de mansedumbre lo sustituye luego.

No me dejes a medias, que la erupción crispada
es, si no compartida, lograr medio camino,
encaramarse al muro sin conseguir la entrada,
brindar con cáliz de oro sin escanciar el vino.

Conoces el sendero, tienes la puerta abierta,
la invitación pendiente, y el hogar encendido;
si no eres libertina, deja que te pervierta,
o muéstrame tus artes si alguien te ha corrompido.

Los Angeles, 21 de julio de 2010

(Indice)

   
Eterno retorno

Te quedaste tan lejos como si no vivieras,
absorbiendo el aroma que a mí te entrelazaba.
Me acostumbré a tu ausencia tras encender hogueras
con los viejos recuerdos. Ni luto ni algazara.

Salvo la vaga idea de que una vez se ha amado,
de un dolor que se vino de repente, y que luego
se fue desvaneciendo, siendo al fin amputado,
como el hilillo de humo que dice adiós al fuego.

Ah, los gatos humanos tenemos siete vidas,
sabemos que la muerte no es meta, sino paso,
que a las noches más negras siguen amanecidas,
y por eso miramos sin alarma el fracaso.

Porque no hay primavera sin anterior invierno,
donde duermen semillas que habrán de florecer.
Alma y materia tienen como un retorno eterno,
por el que en el mañana renacerá el ayer.

Y así, cada episodio doloroso o sombrío,
lleva en sí mismo el germen de gozo o claridad;
al amor que se muere no sucede el vacío
ni es la ilusión perenne, ni la contrariedad.

Siempre habrá nuevas muertes y nuevos nacimientos,
cada rosa fragante será rosa marchita,
a vínculos deshechos, nuevos acoplamientos,
y así va nuestra vida, por escribir y escrita.

Los Angeles, 21 de julio de 2010

(Indice)

   
2420 - Viraje

Aunque hoy guarda tu piel la misma trama,
tenías otra sangre, y otra mente;
aquí el alma anegué, doble torrente,
tal como el cuerpo naufragó en tu cama.

Mi sangre ardió en tu sangre, pura llama,
mi razón habitó en tu subsonsciente,
fuimos ambos vidriera transparente,
frutos maduros de la misma rama.

No ha cambiado tu piel, perfil exacto
que aún sabe enardecerse a mi contacto,
que logró sacudirme tantas veces.

El cambio entró en el fondo, que no vibra
como antaño vibró, fibra por fibra,
y ya, sin calidad, no me estremeces.

Los Angeles, 25 de julio de 2010

(Indice)

   
2421 - Nubes

Me tiendo sobre el césped. Mediodía.
La sombra no me impide ver el cielo,
tan claro, tan azul. Hay un revuelo
lento de nubes en la lejanía.

Y evolucionan. ¿O es mi fantasía
que transforma perfiles? Desmantelo
cada patrón, y esbozo otro modelo,
y otro más, en distante galería.

Se me puebla el espacio de contornos
turbadores, de símbolos, de adornos,
de una gama de objetos dilatada,

que en paulatina marcha van pasando.
No sé si mi razón los va creando,
o tienen vida propia en su jornada.

Los Angeles, 25 de julio de 2010

(Indice)

   
2422 - Sepultura

No queda nada ya en la sepultura
de cuantos acostamos a su muerte.
Sólo residuo de materia inerte
que abandonó el espíritu, perdura.

Vestigio que fue albergue y atadura
del alma que hospedara, que revierte,
como materia que es, que fue, a la suerte
prescrita a cada efímera estructura.

Al ser humano amamos, no al montaje
de componentes químicos, ropaje
de que uno se desprende al expirar.

¿A qué las flores en la losa fría?
Ya no está allí. Si hay algo todavía,
será en ti mismo, más que tumba, altar.

Los Angeles, 27 de julio de 2010

(Indice)

   
2423 - Sazonando

Te deslucen las trenzas en el pelo.
Es amarrar el viento, que reclama
su libertad; es atenuar la llama,
o aprisionar el pez en el anzuelo.

No eres niña de mano del abuelo;
has madurado hacia el umbral de dama,
y aun sin haber desorden en tu cama,
en esa dirección ya alzas el vuelo.

Redime la cautiva cabellera,
que al aire ondule en gloria de bandera,
y te miren los hombres insumisa.

Tremolante melena, audaz cerebro,
si en enternecimiento ante el requiebro,
de firme empeño, de intención precisa.

Los Angeles, 27 de julio de 2010

(Indice)

   
2424 - Hacia ti

Eres de luz, de viento, de rumores,
tan intangible, y bella, y fluctuante;
eres como de aquí, mas tan distante
que no te alcanzo sin que te evapores

Merodeando tus alrededores
gasto mis días, siempre el aspirante,
el obstinado soñador, amante
de fantasmagorías y primores.

Aun golpeando mi testuz el muro
una vez y otra vez, no me aseguro
de que hay planes escritos en fracaso.

Persevero tenaz en el intento
de llegar hasta ti, y un rudimento
de esperanza me impele paso a paso.

Los Angeles, 28 de julio de 2010

(Indice)

   
2425 - Heridas de hoy

Cubierto voy de sangre y cicatrices,
éstas de ayer, en el presente aquélla.
Me acostumbré a pensar que sólo hay huella
de lo que sucedió; que las raíces

del duelo actual serán fuerzas motrices
en gestación perenne, que no sella
el tiempo en su rodar, luz que destella
en memoria de tiempos más felices.

Creí, y a veces creo todavía,
que las heridas de hoy no son de un día,
que nunca cierran, siempre sangrarán.

Mas tantas veces dije ayer lo mismo,
que opino, por el mismo silogismo,
que mañana las de hoy se cerrarán.

Los Angeles, 28 de julio de 2010

(Indice)

 




El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.


Te invito a conocer toda mi producción:

 

 

Si el "banner" anterior no se abriera

Haz "click" en este Enlace

Copyright/Derechos de autor