Poesía del momento, Nº 185 c

Tercera de diciembre de 2011


Poemas de amor,

de soledad, de esperanza

    

(Para información sobre el autor, click en su nombre)    


Te amo con el amor que otro condena,
fuera de lo legal, de lo aceptado,
como quien rompe argollas y candado,
como se quiere a la mujer ajena.

Brevería Nº 843

 

 

 

Breverías

   
2621
Continúo enterrando cada día,
aunque en distinta tumba,
un cadáver, apenas descompuesto.

Aunque no he descubierto todavía
si es el de mi visión, que se derrumba,
o el de la amante que abdicó su puesto.

2622
No anticipo el exacto derrotero
del tibio roce que tu mano inicia;
dirigirlo quisiera, mente a mente.

Quedo a veces febril, mientras espero
cierta desviación, y tu caricia
se aproxima, vacila, se arrepiente.

Dulce congoja, que me incita y lanza
de la exasperación a la esperanza.

2623
Caminas los pasillos de mi casa
como si aquí vivieras. Y aquí habitas.
Nadie te ve, es tu espíritu que pasa,
que al mío propio entero se trasvasa,
y tus mágicas artes ejercitas.

Duermes conmigo, tan secretamente
que tu grito es silencio, y tu entusiasmo
discurre entre las sábanas, ferviente,
con los impulsos de la adolescente
que ha descubierto su mejor orgasmo.

2624
Sin apagar la luz, amada mía,
para observar tu espléndida belleza,
y aferrarme a tus ojos habladores.

La tiniebla es mitad, y es lejanía,
y si en verdad la piel se despereza,
se adormecen contornos y colores.

2625
No sé cómo me miras,
si en adorno, o aroma, o algazara,
o en calibre de altura y movimiento.

Yo te miro en el arte que me inspiras,
y en la serenidad con que se aclara
tu binomio de tacto y sentimiento.

(Indice)

Poemas

   
2842 - Hierro (I)

Ven a mi hierro, que por ti se ablanda,
a golpes moldeado, bajo el fuego.
A tus curvas me adapto, a ti me apego,
mi voz, requerimiento, no demanda.

Cuanto más en mi espíritu se agranda
la sed de ti, mayor es mi despego
de los demás metales. Mi sosiego
radica en ti, entre sábanas de holanda.

Tan ostentoso el oro en su indiscreta
brillantez, y la plata tan coqueta,
en ansiedad de halago y devaneo.

Yo te ofrezco firmeza y energía,
hermanas de la llama que envolvía
mi forma tiempo atrás. Y mi deseo.

Los Angeles, 14 de diciembre de 2011

(Indice)


   
2843 - Hierro (II)

Son mis brazos parábola flotante,
cóncava súplica entre cielo y tierra
a la diosa Afrodita, cuya guerra
une y opone amante frente amante.

Te colgarás de mí, beligerante
mujer de sangre lúbrica, que encierra
en su entraña las fuerzas de la tierra,
sabiendo liberarlas al instante.

Madre de terremotos, que sacudes
mis íntimos pilares, tus virtudes
son mis vicios de pétalos vestidos.

Tiene mi abrazo solidez de hierro,
y cuando en él hermético te encierro,
se me desatan ímpetus prohibidos.

Los Angeles, 14 de diciembre de 2011

(Indice)


   
2844 - Hierro (III)

En torno al cuello, subyugado, llevo
la argolla que a tu vida me eslabona.
En tal gozo, ni a ruego ni a intentona
de libertad o rebelión me atrevo.

Es blando el hierro, si por él me elevo
hacia la desnudez de la persona
que seduce, desborda y convulsiona,
reconstruyéndome como hombre nuevo.

Y hombre nuevo me siento, cimbreante
sobre mi tronco de álamo gigante
cuyos cien brazos hacia ti se tienden.

Hombre nuevo, con viejas osadías,
ávido de colmar las fantasías
que mi calor y tu humedad encienden.

Los Angeles, 15 de diciembre de 2011

(Indice)


   
2845 - Hierro (IV)

El son de la cadena es voz que gime,
pero es la mía manantial que canta;
su corriente de gozo se agiganta
desde lo jubiloso a lo sublime.

Dentro de mí no es puño que me oprime,
ni restricción que dignidad no aguanta;
es fuerza que mi espíritu levanta,
y es estandarte que mi brazo esgrime.

Tengo la opción de huir, mas la desecho.
No por mérito, hombría ni derecho,
mas por la gloria de quedar contigo.

Trazos de libertad tus ligaduras,
sobre mi piel tus ansias apresuras,
y sobre ti mi plenitud prodigo.

Los Angeles, 15 de diciembre de 2011

(Indice)


   
2846 - Hierro (V)

Si en libertad me dejas, ¿dónde iría?
Ya no hay polvo en mis pies de los lugares
que frecuenté otro tiempo, ni en sus bares
sirven el mismo vino que bebía.

La música es distinta. Todavía
se ven algunos rostros familiares,
pero ya envejecidos. Los bazares
cerrados ya, la plaza está vacía.

El mundo en que viví no es sino sombra
de lo que fue; ya nadie evoca o nombra
al fantasma que soy, si ahora regreso.

Estréchame en tu círculo de brazos,
que se me caen los años a pedazos,
y sólo me ha de restaurar tu beso.

Los Angeles, 15 de diciembre de 2011

(Indice)


   
2847 - Hierro (VI)

Si te hicieras de hierro, que no sea
de verja de jardín que obsta y separa,
mas del metal que el forjador prepara
y a fuego y martillazos se moldea.

Hágate firme rueda de polea,
que al izarme a tu altura, vinculara
tu chirrido a mi queja, y mitigara
el dolor que al perderte me golpea.

Hágate daga que al abrirme el pecho
revele un corazón siempre al acecho
del retorno que nunca ha de llegar.

Hágate, en fin, errática veleta,
dócil a cualquier viento en la meseta,
sorda a mis versos, incapaz de amar.

Los Angeles, 15 de diciembre de 2011

(Indice)


   
2848 - Sueño de mujer

Quiero nacer de nuevo y ser de arcilla.
Tal vez ánfora de agua refrescante
a la que hombre sediento, sin amante,
acerque el labio, adose la rodilla;

ya por el agua que en el fondo brilla,
o cada curvatura insinuante
que ofrece y solicita, cada instante
que hay revuelo de pasos por su orilla.

Y si extendiera al interior la mano,
en temblor de hendidura, tan humano,
turbaría mi tersa, calma piel.

Ay, dulce agitación de hábil sondeo,
progresando en eufórico ajetreo,
rompiendo en tempestad de nata y miel.

Los Angeles, 16 de diciembre de 2011

(Indice)


   
2849 - Tu voz lejana

Me hablas de amor, pero tu voz, lejana,
aun brotando del alma a pleno grito,
se disuelve en el aire, y necesito
diálogo más tangible. No hay campana

que se oiga allende el mar, ni caravana
que transporte tus besos. Me marchito
en tan hondo vacío, circunscrito
a eterna espera, anclado a mi ventana.

Quizá tú ves las nubes que yo veo,
mismo mar, mismo albor, mas mi deseo
no recaba tu tacto ni tú el mío.

Sobre el hielo sembramos, o en la arena,
y al morir la semilla, nos condena
a sol abrasador, a intenso frío.

Los Angeles, 16 de diciembre de 2011

(Indice)


El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.


Te invito a conocer toda mi producción:

 

 

Si el "banner" anterior no se abriera

Haz "click" en este Enlace

Copyright/Derechos de autor