Poemas de amor, de soledad, de esperanza
de
Francisco Álvarez Hidalgo

Antología de Sonetos

141 - Y sólo vivió un día
Qué caudal inexhausto de amargura corre bajo mi piel día tras día, envenenando el alma, tan vacía, y oprimiendo la mente, tan oscura. Tanto esperar y tanta desventura transformándome el gozo en agonía, al ver enmudecer su melodía tras la primera nota dulce y pura. Nacer para morir, como las rosas, y como un ángel de alas luminosas partir de nuestro lado, sin partir. Mi primera esperanza, mi pequeño, que en mí has quedado como sólo un sueño: nunca este sueño habré de interrumpir.
Los Angeles, 5 de enero de 1999
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