Original de
 
 



Cerrado el libro que llamaras mío,
sólo peso y volumen me has dejado,
mi lectura de tí se ha evaporado
y tu vacío es ahora mi vacío.

Y no puedo escribir si no me guío
de las líneas que tú habías trazado;
tanto he perdido, tanto he olvidado
que no hay sonrisa en mí cuando sonrío.

 

 

L
 
(Noviembre 2000)
-Poemas para ser leídos en voz alta

 



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Comentarios a los poemas
 

 

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Breverías (642-664)
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Leyéndote
Mutación
Amante
Galerna
Tertulia
Fracaso
Estacion
Placidez
Hoy
Voz de ayer
Perdido
Turista
Mi reflejo
Voz de hoy
Sonetillo
Tres miradas

 

 

 

 
 
 
 
 
642
Si llorar pudieras por quien amas, llora,
que más siente el alma cuando fluye el llanto;
como las estrellas, que más brillan cuanto
más negra es la noche, más desoladora.
 
 
643
Las palabras de amor se han repetido
tan sin cesar que expiran o dormitan;
quizá al repercutir en el oído
generan sólo un familiar sonido,
y exigimos que aún más se nos repitan.
 
 
644
Hazme vivir en el silencio oculto
de tu insinceridad y tus deslices;
si no hay conocimiento, no hay insulto:
Sólo los ignorantes son felices.
 
 
645
Hay más de ti por donde solo vengo
que en la vereda en que contigo anduve; 
cómo te quiero cuando no te tengo,
y qué poco te amé mientras te tuve.
 
 
646
Tantas cosas nos dicen y aprendemos
en la edad inexperta e inmadura,
años de efervescencia y aventura…
y tanto más después las entendemos
cuanto más cerca está la sepultura.
 
 
647
Mucho he soñado y sueño todavía,
galante admirador de la belleza
que parece esquivar mi compañía,
o a punto de alcanzarla, el pie tropieza.
Pero sigo soñando cada día,
porque el soñar es mi única riqueza.
No es pobre quien padece decepciones,
sino quien vive ausente de ilusiones.
 
 
648
Sigue, amigo, tu destino,
poco a poco hacia la meta;
que tu plan no se completa
sólo al fin de tu camino.
Lleva un ritmo paulatino,
negligente del fracaso,
que una meta es cada paso;
exprime cada momento
como absorbiera el sediento
la última gota del vaso.
 
 
649
¿No ves que el viento cambia direcciones,
y no siempre es violento o peligroso?
No permitas que las preocupaciones
turben tu paz, alteren tu reposo.
 
 
650
Traumático es el peso del dolor,
más hiriente sufrido en aislamiento;
entre dos se divide el sufrimiento,
como entre dos se doblará el amor.
 
 
651
Naufragio infausto me arrojó a tu puerto;
venturoso naufragio, te bendigo;
antes de naufragar, yo estaba muerto,
y ahora estoy vivo por estar contigo.
 
 
652
Si en progresiva desnudez te expresas,
trémula, en lentitud desesperante,
mi piel será en la tuya visitante,
rozando tus más íntimas sorpresas.
 
 
653
Qué angustiosa la espera, qué amargura
en la anticipación de tu partida;
aquella incertidumbre fue más dura
que lo fue en realidad la despedida.
 
 
654
La vida es mucho más que un solo instante,
la sementera es más de un solo grano,
la senda es para más de un visitante,
no se hace el año sólo del verano,
ni el mismo tono, idéntico y vibrante,
se repite invariable en el piano.
¿Por qué, con nuestra inclinación tan loca,
siempre hemos de besar la misma boca?
 
 
655
Todo viejo soldado es trovador
invariable del tema de la guerra;
yo canto con idéntico fervor;
pero mi espléndida obsesión se aferra
a las viejas razones del amor.
 
 
656
No extingas el fanal que parpadea
si otras lámparas no hay en tu recinto.
Cuando tu amor parezca estar extinto,
consíguete otro amor que te posea,
que es el vacío oscuro laberinto.
 
 
657
Ni en tus olas, oh mar, mi alma se pierde,
ni mi luz, noche oscura, en ti se apaga;
en ti, mujer, en tu mirada verde
la luz de mi alma sin cesar naufraga.
 
 
658
Cuando llegues a mí, serás el vino
que lento, sorbo a sorbo, saboreo;
la lectura serás en que adivino
tu sentido, cuando te deletreo;
el bordón has de ser del peregrino,
en que me apoyo cuando titubeo;
mi energía serás, mi fortaleza;
en mi vacilación, tú mi certeza.

 
659
Ojos de verde mar, ojos en calma,
de insistente mirada, paz externa;
sólo quien sabe penetrar el alma
verá otro mar con fuerza de galerna.
 
 
660
Mirando atrás, todos los besos dados
son tan cortos y tan superficiales…
Quisiera repetirlos, embriagados
de todos mis instintos animales.
 
 
661
Columna te sentí de certidumbre,
firme y entera, sin vacilación;
y no te quise como merecías.
 
Hoy siento el parpadeo de tu lumbre,
y a punto de perderte, mi pasión
lanza hacia ti todas sus energías.
 
 
662
Del beso hay tres minutos al rechazo
si una llegada sigue a una partida.
Oh, la impaciencia que en tan corto plazo
anula el nudo del soñado abrazo
en cita que el retraso halló perdida.
 
 
663
Por las comarcas del sentir camino,
parte integrante de la caravana
que en mí empieza, en ti encuentra su destino,
y estampa en mí tu condición humana.
 
 
664
Fabricante de ilusiones,
creador de fantasías,
repueblo las galerías
de la mente con visiones
que no cuajan en acciones.
Tengo alma de trovador
que, al mirar alrededor,
no ve el modelo cantado,
porque el sueño que ha soñado
sueño ha sido, que no amor.


(Indice)

 

 
Leyéndote
 
Página de mi libro, he de leerte
con la calma del niño que desliza
su dedo acariciando los renglones;
con idéntico afán, y con la misma
curiosidad que a descubrir lo impele
tanto misterio en la palabra escrita.
Página de mi libro, un episodio
de conexión contigo, en este día;
un paisaje entre tantos recorridos,
de mi archipiélago una sola isla.
Arañaré tus letras una a una,
página de mujer desconocida,
y entre mis dedos temblarán tus rosas,
mientras abres el surco a mi semilla.
Mi lectura de ayer, compleja mezcla
de drama, de comedia y poesía,
páginas que se abrieron y pasaron,
siendo aún parte del libro de la vida.
 
Tantas leí, y hoy una sola leo,
y cuántas más esperan ser leídas.
 
Cautivas mi atención, y quedo absorto
en la meditación contemplativa
del mensaje sutil que se derrama
fluyendo en la corriente de tus líneas.
Los ojos hoy te leen, y la mente
ni ayer recuerda ni al mañana gira.
Hoy sólo tú, y alrededor silencio,
tu voz callada en la mirada fija.
Te seguiré leyendo a ritmo lento,
a la vez que mis dedos te acarician.
Oh, página, mi página presente,
contigo estando las demás se olvidan.
 
Los Angeles, 30 de septiembre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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Mutación
 
Angel de luz en cuerpo adormecido,
quiero extirpar las alas de tu espalda,
arrancarte la túnica, y desnudo,
revestirte de besos y palabras.
Angel de luz, en carne restaurado
por la caricia impúdica que estalla
en lúbricos temblores, agitando
las recónditas fibras de tu entraña.
Libre ya de la insípida pureza
que el grito del instinto amordazaba,
has recobrado la canción salvaje,
ayer desconocida u olvidada,
que hoy sacude tus vértebras, vibrando
dentro de ti con fiera resonancia.
Ya no eres ángel, sólo criatura
con la vital necesidad humana
que nos lleva los unos a los otros:
Ven hacia mí; sonríe, juega y ama.
 
Madrid, 5 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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384 - Amante
 
No quiero ver tu amor, águila herida
falta de dirección, perder altura;
ni barrotes, cadena y cerradura
dejándome en exceso protegida.
 
Más que supervivencia quiero vida,
con más imprecisión, menos cordura;
¿no ves que la costumbre desfigura
la ilusión, con su impronta establecida?
 
Un día inesperado satisface
más que un mes de indudable desenlace;
te prefiero, a inquilino, visitante.
 
Sorpréndame tu acción imprevisible,
y me hallarás sin dudas, disponible…
No seas mi marido, sé mi amante.
 
Burgos, 6 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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385 - Galerna
 
Qué envidia tengo de tu amigo el viento,
tan acariciador, tan permitido,
rozándote los pliegues del vestido
con sensual, descarado atrevimiento.
 
Alza su vientre el mar, ofrecimiento
de curvas móviles, en estallido
contra el acantilado ennegrecido,
del blanco alud triturador violento.
 
Estréllense tus ojos de esmeralda
en los míos, derrúmbese la falda,
reciba tu ensenada mi explosión.
 
Sobre tus huecos lograré verterme,
y tras cada repliegue habrás de verme
reatacando con determinación.
 
Cantabria, 12 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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Tertulia
 
Siete gritos silenciosos,
siete lámparas en vela,
siete impulsos decididos,
siete mentes, siete ideas,
siete tópicos cerrados,
y siete rosas abiertas.
Como en la tela de araña,
la palabra, hilo de seda,
en red sonora entreteje
los mensajes, y navega
de la periferia al centro,
del centro a la periferia.
Siete vidas diferentes
bajo idéntica corteza,
o superficie distinta
de siete vidas idénticas.
Siete almas semidesnudas,
con un rumor de cadenas
al fondo, que se adivinan
sacudidas o deshechas.
Diálogo sutil florece
sin normas, sin estrategia,
que los espíritus libres
no se someten a reglas.
Alianza luminosa
del oído y de la lengua,
que si no acepta otros juicios,
los escucha y los respeta.
Siete sonrisas afables,
siete miradas serenas,
y siete interrogaciones
alrededor de la mesa.
 
Cantabria, 14 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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386 - Fracaso
 
La luz brilla en los ojos cuando amamos,
la sombra nos circunda si partimos,
el viento nos abraza si sufrimos,
y nos moja la lluvia si lloramos.
 
Tal vez las lágrimas enmascaramos
y con penoso esfuerzo sonreímos,
pero ni abandonamos ni extinguimos
la soledad terrible en que quedamos.
 
Con qué callada lentitud te alejas,
como quien todo lo perdió, sin quejas,
y sin haber logrado aún comprender
 
que el sueño de esta noche en retirada
duerme quizá en la amarga madrugada,
pero despertará, y volverá a ser.
 
Cantabria, 14 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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387 - Estación
 
Junto al andén desierto el tren dormita,
niebla invernal al fondo, gris y fría;
un mundo soñoliento en lejanía,
y una mirada en soledad marchita.
 
Mientras calla el temor, el dolor grita,
y la palabra, en suspensión sombría,
se transforma en sutil melancolía
que hasta en los ojos húmedos palpita.
 
Una mujer y un hombre se han besado;
suena el reloj las diez; se han separado;
él parte, y ella es esperanza y duda.
 
El tren lleva hoy ruptura, alejamiento,
mañana tal vez traiga un nuevo intento,
y halle una firme voluntad desnuda.
 
Madrid, 14 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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388 - Placidez
 
Te vestiré de esta mirada hambrienta
que a tus senos se ciñe sin pudor,
arropándote toda en derredor
con plenitud de timidez exenta.
 
De tal modo te veo que se ahuyenta
de nuestro lado el tiempo, destructor
del sueño concebido en esplendor,
la medianoche de la Cenicienta.
 
Tal medianoche dormirá hacia afuera;
hacia dentro será una noche entera
que dormiremos, sin dormir, unidos.
 
Revestida de tacto y de mirada,
impediré a la luz de la alborada
interrumpir la paz de tus sentidos.
 
Madrid, 15 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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Hoy
 
Parda la tierra, verdes los olivos,
azul el cielo, el horizonte ancho,
sobre caballo y asno, pensativos,
cabalgan lentos Don Quijote y Sancho.
 
La idea con la imagen acoplada,
la melodía encadenada al ruido,
a la ilusión la realidad atada,
y el sentimiento al paso del sentido.
 
Doble punto de mira, dos verdades,
y así te quiero yo, en doble vertiente,
con firme dualidad de voluntades,
una cortés, y la otra irreverente.
 
Y te amaré con el idealismo
que al corazón y a la razón cautiva,
y con el más procaz materialismo
de la carne desnuda y agresiva.
 
Debo ofrecerte amor de caballero,
con sensibilidad, dulce certeza,
y rapto irreflexivo, pasajero,
que no va más allá de la corteza.
 
Ambos sincrónicos, ambos abiertos,
con autenticidad de fe y ofrenda,
ambos de entraña y corazón expertos,
que el cuerpo acepte, y que la mente entienda.
 
Déjate amar un día, o una vida,
hoy te amaré, y tal vez lo haré mañana,
que amor es aún amor cuando se olvida,
como es campana aún muda la campana.
 
Déjate amar, no ya con amor puro,
mas con tenaz ferocidad sensual,
que hoy es cierto, y mañana es inseguro,
mañana es una idea, hoy es real.
 
Madrid, 15 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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389 - Voz de ayer
 
Cómo permaneció inmóvil y muda,
campana que una vez por mí tañera,
qué hondo silencio, insoportable espera,
y la deseada voz no se reanuda.
 
Colgado estoy entre la fe y la duda,
en estado que anhela y desespera,
con la ilusión de que otra vez volviera
a estremecerse junto a mí desnuda.
 
Quiero ser el badajo que, oscilante,
de nuevo arranque al bronce eco vibrante
y entre sus resonancias me aprisione.
 
Quiero de nuevo oir su voz sonora,
no mañana, ni luego, sino ahora,
y que mi vida toda condicione.
 
Madrid, 16 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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Perdido
 
Cansado estoy, cansado
de absorber en mis pies esta mañana
el polvo de plazuelas y callejas
de esta ciudad extraña.
Siempre seremos mudos forasteros
allí donde la vida rutinaria
no repite incansable el sonsonete
que martillea sin cesar el alma.
Cansado estoy de baldosines rotos,
de calles levantadas,
de barreras, de tráfico, de gentes
que empujan y no miran a la cara.
Qué anónimo me siento, qué perdido,
caminando al azar esta mañana.
Los viejos monumentos,
altas torres, murallas
de abrazo interrumpido,
iglesias en que aún vuelan las campanas,
monasterios de estudio y de silencio,
ya no me incitan, junto a mí resbalan.
Y en un tono menor, la inevitable,
seductora llamada
de los multicolores anaqueles
de librerías, donde el libro estalla
en quieto, innumerable ofrecimiento;
del kiosko exhibiendo la avalancha
de rostros lúbricos multiraciales,
y el abanico de la prensa diaria;
Cafés alineando
hombres desocupados a la barra,
pontificando goles y estrategias,
sabiduría de las clases bajas.
Estas calles son río inagotable
de vidas, de intereses, de programas,
de pasiones ocultas, frustraciones,
de dolores, tristezas y esperanzas,
avanzando dinámicas al ritmo
de cada paso y de cada mirada.
Y aquí, perdido en este maremagnum,
voy caminando con la doble carga
pendiente de mis hombros
de incomunicación y de nostalgia.
Solo entre tantas soledades vivas,
en mar de gentes, yo, buque fantasma.
 
Madrid, 16 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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Turista
 
Llevo sobrecargada la retina
de imágenes dispares,
repertorio de valles y montañas,
de mesetas, y ríos, y ciudades;
de sólidos castillos, centinelas
sobre el campo; de esbeltas catedrales
donde la fe ha cedido su salmodia
al políglota andar del visitante.
Tengo un sinfín de estáticas efigies
carentes de lenguaje;
demasiados panfletos,
fotografías, mapas, cuadros de arte,
recuerdos de mi paso por el mundo,
que aún hablando, no pueden escucharme.
He acumulado en mi álbum claroscuros
del caer de la tarde,
colores vivos de naciente aurora,
pardas encinas, verdes olivares,
del sol brillando en las esferas de oro
de limoneros y de naranjales.
El tiempo se me fue reuniendo objetos,
y permití alejarse,
sin reconocimiento, cuanto bulle
bajo sombreros, boinas, y turbantes.
Hoy no son las murallas,
ni las estatuas en sus pedestales,
ni las columnas rotas,
ni los palacios del país distante
mi plan ni mi objetivo.
Hoy la sola razón de mis viajes
es la persona que sonríe y llora,
que habla y abraza, y sabe desbordarse.
Cuanto tengo de humano
busca la humanidad, la misma carne,
y lo que en ella se refugia y vibra,
la idea, el sentimiento, y el mensaje.
Ya soy un viajero de la vida;
si hay vida en ti, deténme al acercarme.
 
Madrid, 20 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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Mi reflejo
 
Estaba sólo dormido,
aunque me creyeron muerto,
yacente en negra mazmorra
de mi negro cautiverio.
El sentimiento dormía,
y velaba el pensamiento.
Me redimieron las fuerzas
aliadas del recuerdo,
quebrantando las cadenas
del abandono y el miedo.
No sé si las he perdido
o aún en parte las retengo,
porque al mirarte a los ojos
parezco quedarme ciego.
Quiero saber si un sonido
del lenguaje de tus sueños
lleva mi nombre; si escuchas
las voces de mi silencio.
Oscuras noches calladas,
tan cerca de mí y tan lejos,
cuando la luna desgrana
nocturnos de terciopelo,
y se peina en el estanque
la plata de sus cabellos.
Si en tus ojos, si en tu alma
pudiera ver mi reflejo…
 
Madrid, 21 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
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Voz de hoy
 
Era una voz perdida entre la bruma,
era una voz dormida,
era una voz con suavidad de espuma,
voz que se oye una vez, y no se olvida.
 
Me habló porque le hablé, pero no obstante
ella me hubiera hablado
con idéntico tono susurrante
si un día hubiera junto a mí pasado.
 
A mi lado, tal vez sin conocerme,
como los elegidos,
me hubiera, sí, reconocido al verme
por la interrelación de los sentidos.
 
Cálida voz, voz aterciopelada,
con pausas sugerentes
que tanto expresan, aún sin decir nada,
silencio y voz igualmente elocuentes.
 
Cómo, aunque se articula en la distancia,
acaricia y revela,
presagio de futura circunstancia
que al tiempo clava sin piedad la espuela.
 
Háblame, voz, en el furtivo tono
del secreto prohibido,
con la complicidad y el abandono
de los labios que rozan el oído.
 
Madrid, 22 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
Sonetillo
 
Cuando se deja un lugar
no se logra oscurecer
el rostro de esa mujer
que no se llegó a besar.
 
Tal vez la vimos cruzar
resuelta al atardecer;
o tal vez aparecer,
mirar, sonreir, pasar.
 
No supimos detenerla
para poder ofrecerla
denso diálogo de piel.
 
Y cuando la recordamos
vemos que nos comportamos
como amantes de papel.
 
Filadelfia, 23 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)
390 - Tres miradas
 
Tres caricias me dieron sus miradas,
las tres distintas y las tres iguales;
una de viento en los cañaverales,
rumor de besos, suavidad de almohadas.
 
La segunda de frescas alboradas,
puestas de sol, nostalgias otoñales;
y al fin gotas de lluvia en los cristales
rodando melancólicas, calladas.
 
Las tres idénticas y diferentes,
tan profundas las tres, tan transparentes,
y al mismo tiempo tan devastadoras;
 
entrelazadas de esperanza y miedo,
como alcanzando el cielo con el dedo
para perderlo al cabo de unas de horas.
 
Filadelfia, 23 de octubre de 2000
(Indice)      (Comentario)   

-

 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.

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 Leyéndote:
En ocasiones hemos oído que una persona es como un libro abierto. Y a veces lo leemos como un niño, siguiendo cada línea con el dedo, o acariciándolo lentamente. Y bajo cada caricia descubrimos algo nuevo, ya que con frecuencia la intimidad desarma un tanto a las personas y nos manifiestan facetas de su carácter que no hubieran descubierto en otras ocasiones.
Quizá en ocasiones nos sintamos como si fuéramos una entre tantas páginas, pero lo que de verdad cuenta es que en el momento presente seamos la página leída.
 
 
También se ha dicho que dentro de cada uno existe un ángel y una bestia. Y ni el uno ni la otra forman exclusivamente la persona. Todos necesitamos de grandes renovaciones. Hay demasiadas características angelicales que resultan insípidas, y hay tonos bestiales que resultan insatisfactorios. El ángel debe descender un poco y la bestia elevarse hasta cierto punto.
 
No recuerdo quién lo dijo, pero alguien lo dijo: “Es mucho más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es mucho más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días”.
El amor dentro del matrimonio parece ser como un águila herida, que tras alcanzar altura, comienza a descender inevitablemente, y entonces se asienta en la convivencia o supervivencia.
 
Este es un fenómeno atmosférico que ocurre a veces en la costa del norte de España. Es un viento súbito y borrascoso que suele soplar 
con dirección oeste o noroeste.
Un día en Santander observé el mar alborotado, blanco y verde, estrellándose en las rocas. Y una vez más adapté la situación al plano de los sentimientos.
 
En Santander fui invitado a una reunion. Pensé titular este poema 
‘Siete mujeres y un hombre’.
Siete mujeres independientes, profesionales las más, inteligentes y sumamente amables. La conversación se desarrolló abierta, flúida e interesante. En cierto modo las vi a todas con un común denominador en el fondo, y sólo diferencias en la superficie. Y a veces, en sentido inverso, muy similar en apariencia y con fuertes personalidades que las hacían a todas tan diferentes.
 
No sé bien si este soneto es sobre fracaso o sobre desilusión. Parece que se trata más de ésta que de aquél, ya que el fracaso parece tener un carácter definitivo, 
y la desilusión no tanto.
La desilusión, al menos en este poema, deja la puerta abierta a otro intento.
 
También en este soneto hay algo de interrupción, de cosas que no fueron exactamente lo que se esperaba, pero que en el fondo brilla una luz de esperanza.
 
Es curioso recordar el punto de partida de algunos poemas. En ocasiones puede ser una escena que se recuerda, un incidente visto en la calle, etc. Este soneto arranca de un anuncio en “El Corte Inglés” de Madrid. No lo recuerdo exactamente, pero creo que se trataba de un anuncio de gafas de sol, algo como ‘vestir una nueva mirada’.
 
De nuevo la dualidad que llevamos dentro: El idealismo y el materialismo, la delicadeza y la vulgaridad, la ilusión y la realidad, el sentimiento y el sexo.
 
Soneto de la nostalgia. La amante permanece sumida en el silencio, y el amante se ve incapaz de arrancar un sonido a esa campana. Puede ser el silencio de la distancia, o el silencio del olvido, o el silencio del temor.
 
El turista, como cualquier ser humano, atraviesa por diferentes fases. Se visitan lugares, monumentos, paisajes…Y llega un momento en que todo esto parece saturarnos, y nos encontramos perdidos en el tráfago de las multitudes, en la ciudad extraña, un tanto solos en medio de todo lo que una vez buscamos
 
Un poco el mismo tema del anterior. Sólo que en este poema 
se ha creado una transformación.
Del interés por el elemento arquitectónico, o de la belleza inmóvil, uno pasa al interés por las personas. Una amistad ofrece mucha más satisfacción que una guía turística.
 
Dormimos a menudo en la indiferencia, ajenos a lo que sucede a nuestro alrededor. Quizá somos conscientes de ello en el plano intelectual, pero dejamos al sentimiento dormirse.
 
Hay voces alegres, y hay voces apagadas. Las hay como de campanilla, y las hay de campana. Otras son graves, suaves, sugerentes, con ciertas pausas tan significativas como las palabras que pronuncian. La voz, o al menos su tono, puede revelar mucho del carácter de la persona.
 
El soneto normal, clásico, es de verso endecasílabo, de once sílabas. El de ocho sílabas, muy poco común, se denomina ‘sonetillo’.
Este poema describe esas ocasiones en que quizá nos hemos cruzado con alguien en la calle, alguien a quien hubiéramos deseado detener, sin habernos atrevido a hacerlo.
 
La mirada, más aún que la voz, revela mucho de la persona. 
O de sus diversos estados de ánimo.
Muchos amores se quedan en miradas, lamentablemente; 
quizá por indecisión de una o de ambas partes.
 
     
---(Indice)