Poesía del momento, Nº 140 f

Sexta de marzo de 2008

 

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Silencio, hermano mío, dame tu paz serena,
amordaza los cantos que entumecen la mente,
detén en el remanso la furia del torrente,
y adormece el recuerdo que turba el alma en pena.

No me siento inocente, ni me encuentro culpable,
estoy mudo de acentos y desnudo de amores,
sordo a las melodías y ciego a los colores...
Dame el dulce descanso de un sueño interminable. 

Brevería Nº 157

 

 

 

 

Breverías

   
1836 
Antes de ti, yo, sin pensar, dormía.
Desde que a mí viniste, precisaba
pensar en ti para quedar dormido.

Y ahora la noche es dura travesía
que no me lleva al sueño, y no se acaba,
pensando en ti, desde que te he perdido.

1837
 
Tengo la piel cubierta de paisajes
invisibles: tus labios, y tus dedos,
y el estampado de tu propia piel.

Los estimé indelebles maquillajes,
atavíos de amor, hoy ya remedos
sobre los que preciso otro pincel.

1838
 
Las amplias, vívidas conversaciones,
de antaño se nos han descolorido,
la ágil risa, las hondas emociones,
en fría, adusta fosa se han hundido.

Nos queda apenas un recuerdo vago
de lo que sucedió, más nebuloso
a medida que el tiempo haga su estrago,
más débil cada vez, más soledoso.

1839
 
Pienso que te inventé, que no has vivido
fuera de mi opulenta fantasía,
que mi indigencia emocional ha sido
quien te creó tal como yo quería.
Si esa imagen se me ha desvanecido,
y con ella el amor y la alegría,
dirigiré la mente creadora
a otra ficción más esperanzadora.

1840
 
Por la calle me miran sorprendidos
de no verte a mi lado, de la mano;
íbamos ambos como dos sonidos
sincrónicos, saltando del piano, 
siempre en el mismo acorde entretejidos,
ya en lo insólito, ya en lo cotidiano.
Y ahora me ven confuso, solitario, 
alma perdida sin itinerario.

(Indice)

 

Poemas

   
 
Lamiendo las heridas

Se me ha quedado huérfana 
la voz en la garganta,
como si un puño hubiera estrangulado
cada concepto en germen de palabra, 
y no supiera qué decir, aparte
del familiar gemido envuelto en lágrimas.
El acervo integral de mis ideas, 
aperos del coloquio en la distancia,
y el humor, salpicando tus oídos
como ola reventando que no acaba,
son pájaros ausentes,
su aire vacío, ya no queda nada
sino un tenaz, intenso martilleo,
siempre idéntico golpe, en la mañana.
Sin variedad de notas,
¿qué melodía se hace?, ¿qué fragancia
con el agua monótona del río?,
¿qué expectativa en la desesperanza?
Pero no puedo hablar de otros asuntos
si uno solo la mente me acapara.
Siempre capaz de múltiples caminos, 
variados horizontes y moradas,
robé el fuego celeste, calcinando
las estepas del alma,
y ahora soy Prometeo encadenado,
el buitre devorándome la entraña.
¿Cómo hablar de proyectos de futuro, 
de tomar el zurrón, ponerse en marcha, 
y abrir nuevas veredas,
si aún no sé cómo voltear la espalda?
¿Cómo arrancar cerrojos de las puertas,
cómo abrir las ventanas
en busca de aire puro, 
si tengo dentro las mejores ráfagas?
Sólo sé hablarte de vacío, angustia,
y, aunque ya la conoces, de esta lanza
que me atraviesa el pecho,
cuando mis manos no empuñaron armas.
¿Y cómo no decirte de esta sangre
que atropelladamente se me escapa
en incesante flujo,
que nunca supe que tuviera tanta?
Oh, qué tedio, qué atroz monotonía,
sobre tu nueva vida se derrama
desde esta vieja vida que encumbraste,
y que hoy se desmorona. Qué descarga
de acordes plañideros
te asedia desde el arpa
de mi dolor. Qué prisas
batirán en tus sienes. La nostalgia
huye con el amor, y ambos no entienden
lo que agoniza herido en la distancia.
Salir, partir, romper hacia delante, 
dejando atrás en ruinas las estatuas,
respirar libertad, sordos y ciegos
a llanto ajeno, formas enlutadas.
Si los perros se lamen las heridas, 
que el amante a sí mismo se las lama.


Los Angeles, 27 de marzo de 2008

(Indice)

   

1858 - Olvido

El olvido es hermano de la muerte,
si olvido, mato, si me olvidan, muero;
es verdugo, también sepulturero,
y en tal miseria a todos nos convierte.

Es en el mártir en quien más se advierte
la noción de morir; fiel viajero
abandonado al borde del sendero,
que intenta, sin lograrlo, hacerse fuerte.

No tiene vuelta atrás. Hacia delante,
bloqueada la ruta, es caminante
sin fe, sin esperanza, sin destino.

Es decir, está muerto. Quien olvida,
mata conscientemente, y en su vida
la marca llevará del asesino.



Los Angeles, 27 de marzo de 2008

(Indice)

   
1859 - Mariposa

Hacia la luz, inquieta mariposa,
vuela en su torno hasta incidir en ella;
peligrosa será, pero es tan bella
como es la amante a quien padece esposa.

Sólo es vida la vida si azarosa, 
y sólo quien con vocación de estrella
por la noche encumbrada marca huella,
alcanzará estructura luminosa.

Juega a su alrededor, y con las alas,
color y acción de tus mejores galas,
coquetea la llama parpadeante.

Tal vez te abrasarás, tal vez perezcas.
Tal vez mejor así, que languidezcas
sin adquirir intensidad de amante.

Los Angeles,
27 de marzo de 2008
(Indice)

   
1860 - Testigo (I)

¿Quién yace junto a ti? ¿Quién te despierta
a las dos o las tres de la mañana
con esa interminable caravana
de dedos cabalgándote una oferta?

No me ves, pero estoy junto a la puerta
de tu alcoba que, en noche ya lejana, 
fue en parte cuna, en parte barbacana,
de una pasión tan fiel como encubierta.

Tanto de mí quedó entre estas paredes
que casi nada me siguió, y no puedes
imaginar de cuánto soy testigo.

Podrías, si leyeras mis poemas, 
que tanto hablan de ti. Pero no temas,
nadie sabrá que he sido más que amigo.

Los Angeles, 28 de marzo de 2008

   

1861 - Testigo (II)

¿Este se irá también? No te atribules,
así veas hundirse tu autoestima.
La misma tierra va de clima a clima,
la flor del rojo vivo a los azules,

del sauce el mirlo va a los abedules,
del monte al mar el río se aproxima;
todo fluye, quien ama y quien lastima,
lo importante es que nunca capitules.

Que el momento que vives sea pleno,
que tú des miel, aunque te den veneno,
que cada día sea memorable.

Pero no me hagas caso, habla la mente;
si el corazón dijera lo que siente…
Oh, Dios, que soledad intolerable.

Los Angeles, 28 de marzo de 2008

(Indice)

   
Con tus propios ojos

Quisiera verme con tus propios ojos,
desde dentro de ti, con la tersura
con que los vi mirarme
antes de ser tocados por la bruma
que enturbió tu mirada;
cuando yacente junto a mí, desnuda,
no descendi a los senos, ni a los muslos, 
porque el amor, el sexo, la dulzura
se hallaban en su fondo,
como el sol y el paisaje en la laguna.
He visto tantas cosas con los míos…
Te he visto a ti también, como quien busca
respuesta a enigmas de futuro ambiguo,
incapaz de escapar su propia duda.
Yo sé cómo te veo, aunque incompleta;
siempre hay zonas oscuras
que el ojo no penetra;
no sé cómo me ves; por eso buscan
mis ojos, por detrás de tus retinas,
mi propio rostro; ver cómo me escuchas,
si mis palabras sobre ti resbalan,
o si empapada quedas por su lluvia.
No quiero hablarte en brisa pasajera,
quiero ser ola que te arrastre y cubra.
Quisiera verme con tus propios ojos,
y escuchar desde ti cuando me escuchas.


Los Angeles, 2
8 de marzo de 2008

(Indice)

   
Feria de abril
En la Feria de Abril bailan muchachas 
que nacieron bailando,
rumor de castañuelas en la cuna, 
palmadas en el cuarto.
Hoy hacen lo que han hecho
año tras joven año,
sin esfuerzo, con gracia,
en plazuelas, casetas, en los blancos
rincones de Triana,
al sol, entre azulejos y naranjos.
Allí estarás, con tus lecciones frescas,
tus vueltas estudiadas, ensayando
revuelos del vestido,
filigranas de manos.
Una voz te acompaña,
ronca de manzanilla, en cada paso, 
y una guitarra que en sus cuerdas llora
lo que han llorado tantos:

'La mujer que yo amaba, 
la que me quiso,
ya no me llama amante, 
me llama amigo.
Ay, cómo duelen,
el amor que se queda, 
y el que se pierde.'


Las mujeres te observan con fingida
indiferencia, criticando el garbo, 
el estilo, la falta de solera,
la artificial postura de los brazos.
Los hombres te devoran, y lo sabes.
En tu cabeza un nubarrón de pájaros
despierta confusión embriagadora;
libre en tu vida ya, como un disparo.

Vuelven a lamentar voz y guitarra
en los tonos de siempre, tan nostálgicos:

'No se me va el recuerdo
de lo que tuve,
aún me quema, me sangra,
y me consume.
Y en tu memoria,
sólo hay pétalos secos
de antiguas rosas'.


Es la noche guirnalda interminable,
sonido y luz, cantares y saraos,
y tú sigues la danza, 
libre de ligaduras de veinte años.
El ya no te dirá que tus escotes
parecen descarados, 
que la falda es muy corta,
que a dónde vas, qué vas a hacer, y cuándo.
Has rescatado ya tu propia vida,
y la vas a vivir, mas no a mi lado.
Yo no restringiría tus acciones,
eres hermosa, lúcelo. Que el llanto,
tan familiar y tan amigo, nunca
vuelva a ofrecerte su brebaje amargo.
Sin él, sin mí, euforia redimida, 
libre como los pájaros.

Baila, mujer, olvídate de todo,
de que te estoy mirando,
de que me amaste un día, 
de que ese día ha muerto, y en tus brazos
sólo hay girones de aire
en esta noche tibia, sin pasado.

Los Angeles, 29 de marzo de 2008
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Cansada

Se te cierran los ojos. La fatiga
no sabe distanciar, y ya estás lejos.
Has ido recorriendo tu camino
en solitario, pero no hacia dentro, 
sino en fuga de mí, 
no con premura, sino a paso lento,
como a veces se aburren los amantes,
siendo al fin devorados por el tiempo.
Pareces tan cansada…
Te acosan los ejércitos del sueño,
pero no es sólo el peso de los párpados,
es también confusión en el cerebro,
y es el alma, flotando ya vacía, 
y la armonía interna, ya silencio.
Cuando el amor parece estar dormido,
es porque ya se ha muerto.
Estás cansada, sí. Son tantas horas
en la brega diaria, tan de hierro
se te ha vuelto la vida que era de oro,
y la ilusión de mármol, tan de viento.
Se te han intercalado dos cansancios,
y lo sabes muy bien. También es cierto
que reiterando una razón, a veces, 
más que justificar, se da un pretexto.
Estás cansada, sí, casi te duermes, 
pero hacia mí te has ido ya durmiendo
lentamente quizá, quizá no tanto,
es tan imaginario el movimiento…
Cansada, muy cansada, te dormías, 
pero después, insomne sobre el lecho,
te abrazaba, tan frío, otro cansancio,
e intentabas dormirlo. Desde lejos
se perciben las cosas como imágenes
nadando en el espejo.
No es la vida, pero es casi la vida,
y se ven tantas cosas, tantos gestos…
Anda, vete a dormir, estás cansada.
Te recuperarás de los dos sueños.

Los Angeles, 29 de marzo de 2008
(Indice)

 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.

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