

Poema escrito por:




Nuestros hermanos
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Ycuá Bolaños, Asunción, Paraguay
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Cerca de 500 muertos en el incendio de
-
un supermercado.
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- En el bosque distante
- recibe el viejo roble el manotazo,
- en zigzag luminoso,
- de la imprevista cólera del rayo,
- y cae al suelo en llamas;
- desde nuestra distancia, es sólo un árbol
- anónimo, no el roble
- concreto, acariciado,
- erguido en nuestro huerto,
- a cuya sombra en la niñez jugamos.
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- En el campo distante,
- de esqueléticas mieses y de andrajos,
- las lluvias han venido
- a destiempo, con furias de naufragio;
- habrá niños hambrientos,
- padres desesperados,
- pero nunca sabremos
- sus nombres, sus miserias, ni su llanto,
- ni el dolor que perfora sus entrañas
- con el puñal del hambre, paso a paso,
- porque se nos desbordan de abundancia
- las palmas de las manos.
-
- En la ciudad distante,
- Dios restalla su látigo,
- y arranca vidas, jóvenes y niños,
- y adultos, cuyo plazo
- pareciera remoto,
- que se hunden hoy bajo implacable tajo.
- Tienen padres y esposos, tienen hijos,
- tuvieron la sonrisa y el abrazo,
- la vida era un clavel en la solapa,
- era una niña, o novio, de la mano;
- y hoy el muro de fuego
- alza fronteras, abre cenotafios.
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- Tantas noticias martillea el día,
- tantas muertes sin nombre, que el impacto
- nos resbala en la piel del sentimiento,
- y sin embargo, son nuestros hermanos.
- Sólo el guarismo a veces nos sacude,
- quinientas víctimas, quinientos clavos
- en tantos corazones que hoy palpitan,
- más que con sangre, con sangriento llanto.
- Para el hombre distante,
- quinientos es anónimo naufragio,
- cifra glacial, sin nombre ni apellidos,
- y sin embargo, son nuestros hermanos.
- Quinientos es un número sin rostro,
- sin ojos que nos miren, y sin manos
- alzadas al pasar en el saludo
- que reconoce en júbilo, sin labios
- fabricantes de besos y palabras,
- quinientos es un exponente abstracto
- de tragedia intangible, sin semblante,
- y sin embargo, son nuestros hermanos.
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- El mundo es como lo hace cada uno,
- plaza de pueblo o yermo desolado,
- bullicio eufórico o retiro mudo,
- copa de plata o ánfora de barro.
- No son tan sólo muertos nuestros muertos,
- todo el que vive o muere es nuestro hermano.
Los Angeles, 10 de agosto de 2004
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