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En soledad, mujer enamorada,
perdido el brazo en torno a tu cintura,
a ti misma abrazada,
en noche tan desierta, tan oscura.

Hay canciones de amor en cada calle,
se encienden las farolas,
se pueblan de calor montaña y valle,
y el temblor de tu sexo… tan a solas.

Brevería Nº 1969, de FAH                                   

 

 

 

 

 
¿En qué piensas, en quién?
Cuando el despertador te abre los ojos
cada mañana fría en tu aposento,
y aún no llega la luz, y te hallas sola
en la amplitud oscura de tu lecho,
¿en qué piensas, en quién? ¿Lloras acaso
al quebrarse las puertas de tu sueño?

Cuando al pie de la ducha te desprendes
del albornoz y, a solas, el espejo
te describe los íntimos detalles
que anoche no tocó nadie en tu cuerpo,
¿en qué piensas, en quién? ¿Lloras acaso
tanta carencia en tanto ofrecimiento?

Cuando las suaves lenguas diminutas
del agua tibia lamen los misterios
de tu sensualidad tan malograda,
y acompañan su tránsito tus dedos,
¿en qué piensas, en quién? ¿Lloras acaso
la ausencia de otras manos en descenso?

Cuando en el coche a tu oficina sales,
y escuchas en la radio los boleros
que quisieras bailar en la penumbra
de los salones, en estrecho cerco,
¿en qué piensas, en quién? ¿Lloras acaso
la servidumbre que te impide hacerlo?

Cuando el deber de la familia exige
las tareas diarias, brega y tedio,
de limpieza, cocina, adquisiciones,
que absorben el residuo de tu tiempo,
¿en qué piensas, en quién? ¿Lloras acaso
tu energía muriéndose en silencio?

Y cuando, derrotada, consumida,
no es tu alcoba raudal para el sediento,
y procuras dormir, pero no puedes,
huérfana de susurros y de besos,
¿en qué piensas, en quién? ¿Lloras acaso
de amarga soledad, de desaliento?

Y al fin, entre las sábanas exploras
una vez más la flor de tu deseo;
no son tus manos, pero son tus manos,
las que arrullan las curvas de tus senos;
y aunque se abren tus muslos temblorosos,
brindándose la oferta de tu sexo,
no asciende por el ángulo convulso
la determinación del miembro erecto;
mas se descuelga sobre vientre y pubis
tenso equipo de tactos, hervidero
de recursos y modos y fricciones
que ignorara el amante más experto.
Flota en círculos, roza, se sumerge,
ojos cerrados, labios entreabiertos…
¿En qué piensas, en quién, cuando el orgasmo
es sólo una mitad, aun siendo entero?



Los Angeles, 12  de  enero  de  2009
 


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