- "Muchas
cosas sabe Onán
- que
nunca supo Don Juan"
- (A.
Machado)
-
- Me
despierta el crujido de la seda
- liberando
la piel efervescente,
- y
entre mis dedos el temblor se enreda
- de
una suave atrevida mano ausente.
-
- Dedos
que saben recorrer caminos
- que
ignora el más experto viajero,
- y
en espiral de lentos remolinos
- fabrica
el toque lánguido y certero.
-
- Y
al arquear la espalda se endurecen
- las
puntas de los senos, ofrecidos
- a
invisibles amantes, que parecen
- quedar
indiferentes o dormidos.
-
- Oh
desnudez del vientre, suave y cálida,
- humedad
de los muslos tentadora,
- línea
de la cadera, curva y pálida…
- manos
lejanas, ¿dónde estais ahora?
-
- No
me dejéis en soledad de tacto,
- que
hay tristeza en placer sin asistencia;
- dadme
la compañía y el contacto,
- aunque
os perdais en torpe inexperiencia.
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