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- Flamear
de ondulada cabellera
- izando
la cabeza en roja nube;
- una
marea de calor te sube
- bajo
la piel de lirio viajera.
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- Cierras
los ojos y le ves al lado;
- abres
los ojos y le ves ausente;
- y
decides cerrarlos nuevamente,
- y
abandonarte entera a su cuidado.
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- La
palma de una mano ilimitada
- tiembla
sobre tus senos extendida,
- y
un árbol de raíz estremecida
- en
tu interior propaga su enramada.
-
- En
el vientre, en los brazos, en el cuello,
- un
despertar de frutos suculentos
- desata
el hambre de los sentimientos,
- en
confuso y erótico atropello.
-
- Seca
la boca, ahogada del gemido,
- es
incapaz de pronunciar su nombre;
- ni
voz ni rostro tiene, es sólo un hombre,
- sólo
una sombra en un placer prohibido.
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- Cómo
te resquebrajas del deseo,
- en
soledad, sin recibir ayuda;
- ofrenda
de mujer, toda desnuda,
- Julieta
solitaria, sin Romeo.
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